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EL NACIONALISMO CATALAN Y SU MAQUINA DE PROPAGANDA


Con unos pocos días transcurridos, el escándalo mediático de los doce diarios catalanes rendidos al gobierno tripartito de la Generalidad  toma distintos matices que terminan por apuntar en una misma dirección: el encanallamiento de la política catalana y nacional a favor de los agitadores nacionalistas.

En tan solo cuatro o cinco días hemos podido ver grandes cosas. Un empresario catalán, que en el pasado se coaligó con el Partido Popular para ser alcalde de un pueblo, opina públicamente que habría que matar a  los Populares que pisan Cataluña. Este dueño de hoteles dentro y fuera de la comunidad catalana se puede permitir llamar al odio y al crimen impunemente por una razón principal. Del mismo modo que hoy día todo aquél que sea de derechas debe avergonzarse por serlo, gracias al largo y continuado esfuerzo de la izquierda española, todo el que se sienta español en Cataluña, sea de izquierdas, pero más aún de derechas, debe ser visto por los favorables al régimen nacionalista como persona despreciable.

Este filonazi, Ramón Bagó, fue Director General de Turismo de la Generalidad de Cataluña durante el mandato de Jordi Pujol, y preside la cadena hotelera SERHS. En Cataluña, lo mismo que en las Vascongadas o en Galicia, un nacionalista puede llamar al odio y a la agresión porque es nacionalista.




Otra muestra de razón y argumentos fundamentados ha sido el chiste publicado en El 9 Nou, en el que un típico madrileño ha golpeado a una catalana y se dispone a forzarla. El lema que acompaña a la ocurrencia, “Este gobierno, algunas veces se siente como una mujer maltratada.” Los nacionalistas pueden frivolizar y mentir comparándose con una de las mayores tragedias de nuestra sociedad, que es el maltrato a la mujer. Ninguna feminista les afeará esta conducta. Ni serán reprobados por las ministras de Zapatero. Son nacionalistas. Son necesarios para Zapatero. Pueden hacer y decir lo que quieran.




Como la prensa franquista del pasado, los diarios vasallos del gobierno tripartito catalán siguen manteniendo caliente la caldera del independentismo. Ni ellos ni los políticos están dispuestos a admitir una realidad aplastante: los catalanes, en masa, prefirieron tener un día de campo y playa antes que mostrar su apoyo al estatut. En realidad, tampoco se mostraron contrarios. Lo que demuestra, ni más ni menos, que el problema de la inexistencia de una sociedad civil es prácticamente idéntico en cualquier rincón de España. De ello se está aprovechando ahora el independentismo catalán. Y, aunque la sentencia del Tribunal Constitucional sea favorable a las pretensiones de los nacionalistas, estos continuarán con su campaña de acoso a los españolistas catalanes y a los españoles en general, porque los totalitarismos no dan un solo paso atrás, a no ser que lo necesiten para tomar más impulso.


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LA DIGNIDAD DE CATALUÑA



La prensa catalana en conjunto se pone de acuerdo para publicar un editorial en el que, después de un largo ejercicio que constituye el mejor ejemplo de caradura y nacionalismo excluyente, deja bien claro que la sociedad catalana, según estos medios la entienden y creen representar, no tolerará un fallo del Tribunal Supremo que sea contrario a los intereses independentistas (suenan mejor y menos agresivos los conceptos “soberanismo” y “autogobierno”) que casi la totalidad de la clase política catalana defiende y fomenta para su mejor provecho y modo de vida.

La lectura de este editorial, cuyo análisis recomiendo, no aporta nada nuevo a las intenciones ni a los objetivos del independentismo catalán. En realidad, opino que lo más insultante de todo el escrito es el título.

Hablar de la dignidad de una comunidad autónoma a la que sus gobernantes han ido constituyendo durante décadas como paradigma de injusticia social es ciertos aspectos, me parece algo tan frívolo como irresponsable.

Si algo aprendí de mis seis años de vida y trabajo en Cataluña, a parte de poder hablar catalán en la intimidad, es que la población catalana en general está más interesada en sus problemas cotidianos que en las ansias nacionalistas de unos u otros políticos. Allá conocí tanto a inmigrantes extranjeros como de otras comunidades autónomas – extranjeros también, y con menos derechos, como así son vistos por independentistas de corte totalitario – como a catalanes hijos de inmigrantes, y a catalanes que lo son por varias generaciones. Un buen número de todos ellos coinciden en que la casta política catalana es, con muy escasas excepciones, un clan dedicado al enriquecimiento personal tanto como al afianzamiento de un sistema corrupto del que el fin independentista es menor problema.

La dignidad de Cataluña, comunidad a la que admiro en muchos aspectos, pero que desprecio profundamente cuando hablo de claros ejemplos de políticos arrivistas, no se mide por una confabulación de medios que, apoyados y dirigidos desde la Generalidad, pretenden presionar al Tribunal Constitucional para que éste falle a favor de un estatuto insolidario, anticonstitucional y contrario a los intereses comunes de los españoles.

La dignidad de Cataluña no se mancha, como sí lo ha hecho su clase política, aunque se haya permitido la persecución lingüística contra padres que desean educar en castellano a sus hijos, o a dueños de comercios que no rotulan suficientemente sus precios y textos en catalán. Pero la dignidad de Cataluña, de la imagen de una Cataluña que venden los independentistas y que tan antipática cae en el resto de España, sí queda a la altura del barro con un editorial escrito por el director de El Periódico de Cataluña y publicado en el resto de diarios por orden del “Molt Honorable President Montilla”, en el que pretende dar lecciones de constitucionalismo cuando en tantas ocasiones la propia Generalidad ha sido anticonstitucional, dando la razón al rey de algunos españoles cuando se han mostrado tradicionalmente antimonárquica y haciéndose cómplice de las irresponsables maniobras de Rodríguez Zapatero y su política de apoyo mutuo con los nacionalistas que más se han significado contra la unidad de España.

Como he escrito tantas veces, puedo asegurar que Cataluña no es eso. Si la dignidad de una tierra se mide por la dignidad de la gente que vive y trabaja en ella, la dignidad de Cataluña está fuera de toda duda. Pero sí creo que Cataluña está enferma, precisamente por sus políticos nacionalistas deshonestos y corruptos, que gastan millones de euros de los contribuyentes españoles en abrir embajadas por el mundo o en engrosar sus propios patrimonios.

Al fin y al cabo, prácticamente la misma enfermedad que el resto de España, que sufre la metástasis de un socialismo sin principios, sin iniciativas, pero sostenidos por 11 millones de votantes.

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AHMADINEYAD VISITA A LOS DICTADORES DE AMERICA



En el juego del billar americano existe algo tan básico como golpear primero alguna de las bandas con la bola blanca para alcanzar alguna otra bola e impulsarla hacia la entrada que se desea. En la política, tocar primero un sitio para poder llegar a otro, o pretender un objetivo para conseguir el que realmente se persigue es la práctica diaria.

Mahmud Ahmadineyad está consiguiendo carambolas provechosas con su política exterior. Ha visitado recientemente a Da Silva, en Brasil, Morales, en Bolivia, y ahora a Chávez, el iluminado neo marxista bolivariano que dirige el naufragio de Venezuela. En aquellas tierras le reciben con los brazos abiertos. El único requisito necesario para ser bien visto en estos países es ser anti USA. Clamar contra el imperialismo es garantía de ser admirado por aquellos dictadores populistas. El trasfondo de violencia, ausencia de libertades y fanatismo religioso no les molesta. Incluso parece que no les desagrada. El caso es ser anti norteamericano. Eso es lo verdaderamente importante.

Ahmadineyad vende al mundo una imagen de alianza y entendimiento con sus amigos suramericanos que llega a ser estomagante para cualquier persona que tenga una mínima capacidad de análisis. De semejante alianza, ninguno de sus entregados admiradores conseguirá nada realmente provechoso para sus países, si entendemos por provechoso un acuerdo comercial fiable, una iniciativa de progreso social o empresarial, o un acuerdo en investigación y estudio, por poner algunos ejemplos. Irán no tiene nada de eso para ofrecer. A decir verdad, los anteriores países tampoco. Ellos se contentan con alguna limosna nuclear y el iraní afianzará la presencia de intereses islámicos en el continente americano. De modo que los Chávez, Morales y Da Silva facilitan el expansionismo del Islam a cambio de poco más que una coincidencia en odios y en la necesidad de hallar culpables fuera de los problemas que cada uno tiene dentro de su casa.

Existe, sin embargo, otro lado oscuro, mucho más oscuro aún, que los lideres de Brasil, Venezuela y Ecuador no parecen tener en cuenta. Nadie da nada gratis. En política, nadie ayuda a otro desinteresadamente. Y mucho menos, nadie, excepto ejemplos como el gobierno español, está dispuesto a renunciar a los principios por los que se rige su propia sociedad. Esto es absolutamente inamovible en los países donde la creencia religiosa ha traspasado sin retorno la frontera del fanatismo, para institucionalizar la violencia y el dominio en nombre de un dios que se complace con la miseria y el terror del pueblo.

Para Ahmadineyad, y para las implacables autoridades religiosas de Irán, el último y definitivo objetivo de su existencia es la implantación del Islam en el mundo. No importan los medios para lograrlo. No importa la sangre que haya que derramar, ni el terror que necesiten imponer. La justificación de sus métodos tiene dos razones que guardan un perfecto equilibrio a la hora de convencer a sus seguidores. Su religión es la única verdadera, y los infieles, si se resisten a ser conquistados, merecen la muerte. De este modo cualquier atrocidad queda razonada y justificada, aunque sea perpetrada contra la propia población iraní, de religión y práctica también musulmana. Exactamente lo mismo que sucede en Afganistán.

Ahmadineyad no dudará en usar y tirar al enloquecido Chávez, como si fuera un cleenex. Cuando ninguno de los “bolivarianos anti yankees” le sirva, prescindirá de ellos sin explicaciones y con la satisfacción de haber servido fielmente a Allah. Dejarán de ser sus queridos amigos a los que abrazarse en visitas oficiales, para mostrarlos como lo que realmente son vistos: infieles corruptos, indolentes, entregados a los vicios de occidente y demasiado permisivos con mujeres, que es como se ve a cualquier no mahometano en los íntimos círculos islamistas de gobernantes y ciudadanos fieles de Irán, Afganistán, Arabia Saudita...

El presidente de Irán utiliza la banda de Suramérica, porque sabe que aún no puede entrar frontalmente en Europa y Estados Unidos, a excepción de la España gobernada por Rodríguez Zapatero, y tratar de imponer sus exigencias. Ve más probable hacerse presente en países que aún mantienen ciertos vínculos con Europa, y que dadas sus políticas, también manifiestamente anti occidentales, pueden servir de cabeza de puente hacia la islamización de occidente. Para ello, Ahmadineyad comprende que es más factible influenciar a personas carentes de raíces y principios cristianos y democráticos, precisamente porque es mucho más fácil tambalear el criterio de quien no tiene principios sólidos.

No tardaremos muchos años en comprobar las consecuencias de esta estrategia que, desde 2005, el régimen criminal y absolutista de Irán extiende por Sudamérica, como opción al más evidente enfrentamiento de costumbres y creencias que vivimos en Europa con un buen número de inmigrantes procedentes del Islam. Estoy convencido de que no pasará mucho tiempo hasta que, una vez finalizada la crisis económica en nuestro continente, los países europeos más prósperos reciban una nueva hornada de inmigrantes latinoamericanos con nombres árabes. Parecerá una tontería, pero creo que será un síntoma a tener en cuenta. Al tiempo.

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JOSU ERKOREKA, EL INDEPENDENTISTA DE UNA RAZA SUPERIOR.



No hace mucho tiempo leí algo parecido a esto: “La diferencia entre patriotismo y nacionalismo es que el patriotismo ama a su tierra, y el nacionalismo odia a las otras tierras.”

Pocas frases me parecen tan tajantes como esta, cuando se trata de definir a un colectivo, una idea, una filosofía o una tendencia. Cuando comencé a interesarme por la política, procurando mantener intactos los principios por los que me conduzco, tuve la oportunidad de conocer y debatir con nacionalistas de variadas condiciones. Confieso que fueron ellos los que más perplejo me dejaron en muchas ocasiones, por encima incluso de comunistas o socialistas.

Hay un punto en común, aunque probablemente existan otros, que une por igual a los nacionalistas de izquierdas y derechas. El ideal nacionalista propiamente dicho que, escudado en diferencias lingüísticas, sociales y hasta antropométricas, el nacionalismo inocula en sus seguidores el terrible virus de la superioridad racial y moral.

España es el mejor ejemplo de cómo diferentes nacionalismos, falsificadores de la historia y manipuladores del individuo, pueden llegar no sólo a destruir la convivencia entre regiones, también a colapsar el funcionamiento de muchos aspectos generales del estado.

Si tuviera que medir mi experiencia con los nacionalistas por porcentajes, tendría que recordar a los visitantes habituales de este sitio que durante mis seis años de estancia en Cataluña solo tuve dos incidentes dialécticos con independentistas, con los que es imposible dialogar racionalmente bajo ningún concepto. Sin embargo, en mis visitas a San Sebastián, preciosa ciudad, y a Vitoria, que tanto me recuerda a Zaragoza en algunas de sus calles, el sentimiento de que uno no es muy querido en ciertos ambientes por el único hecho de no ser vasco “bueno” se hace bien patente. Tener contacto con este tipo de ideas exclusivistas es el mejor modo de comprobar cómo de profundo ha calado el sentimiento de diferencia ante los otros que los teóricos de estos nacionalismos, en las últimas décadas del siglo XIX, plantaron como semillas cuyo fruto no ha sido más que desprecio, odio, manipulación, racismo, xenofobia y ruina.

Las recientes declaraciones del independentista del PNV, Josu Erkoreka, refiriéndose al nuevo Obispo Católico de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ponen bien claro sobre la mesa que un nacido en San Sebastián no es suficientemente vasco si su formación y trabajo no se ha desarrollado en Euskadi.

Por supuesto, para Erkoreka no es lo mismo ser vasco que ser vasco independentista, como no es lo mismo ser sacerdote católico que ser sacerdote católico independentista y pro terrorista. Erkoreka prefiere lo segundo, como cualquier militante y simpatizante del PNV.

Apoyado en sus declaraciones por su partido, este independentista aseguró que no es lo mismo pastorear ovejas vascas que pastorear ovejas burgalesas. De nuevo el argumento de la diferencia y la superioridad de unos sobre otros. Si hace años fueron las gallinas vascas o la referencia al RH autóctono del nefasto y mussoliniano Arzallus, hoy vamos a por el ganado lanar. El caso es reivindicar que uno es mejor que los otros porque vive al otro lado de un río o una montaña. Siempre habrá quienes estén dispuestos a seguir estos postulados, para intentar ser verdaderamente diferentes y, si es posible, vivir de esa supuesta diferencia desde una tribuna pública o en la clandestinidad de una banda terrorista.

Pero no quiero finalizar hoy sin nombrar un matiz que siempre me ha tenido perplejo. Si han existido Obispos y sacerdotes católicos vascos pro terroristas, ¿Por qué la dirección de la Iglesia Católica no ha hecho nada al respecto? ¿Por qué no les ha despojado de su autoridad eclesiástica y les ha retirado de las iglesias vascas, no por sus tendencias políticas, sino por sus defensas y apoyos al terrorismo?


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ECONOMIA SOSTENIBLE



Yo creo que no pasa una sola semana que no recuerde, como ya he citado alguna vez, lo que me preguntó un conocido un par de días después de la llegada de Zapatero a Moncloa, allá por 2004.

“¿Lo primero que le pedirías a Zapatero?”

“Que no volvamos a los 80s. Que no revivamos el felipismo”

Ayer, domingo, sin venir realmente a cuento, El Presidente Rodríguez Zapatero y su pandilla de incapaces fracasados ofrecieron una gran fiesta mediática para convencernos de que no pasa nada. Que todo está razonablemente bien. Que zapatero tiene la solución a todos estos problemas que nos incomodan, tales como el desempleo o la crisis empresarial y económica. Problemas que nunca llegarían a nuestra economía, economía de la champions, y que pasarían sobrevolando nuestro panorama laboral sin hacer apenas sombra.

El último timo del mayor mentiroso de la historia reciente de España se llama “Economía Sostenible”. Es la nueva ocurrencia de esta lacra de presidente que, todo hay que reconocerlo, puede presumir de mantenerse en el poder a costa de cultivar mensajes vacíos entre su electorado de un modo tan eficaz que, aún con lo que está cayendo, uno aún encuentra a gente absolutamente convencida de que el desastre que vivimos es culpa casi exclusiva de los gobiernos de Aznar.

Hasta el día de hoy, de lo único que podemos estar seguros, en lo que se refiere a las promesas socialistas, es de su nulo cumplimiento. Como se ha insistido tantas veces desde algunos medios, los resultados de las iniciativas promovidas por los gobiernos de Zapatero han sido, invariablemente, el fracaso y la discordia. Si de algo ha servido esta recesión que nos agobie ha sido para constatar que el mensaje de Rodríguez Zapatero, magistralmente dirigido a las masas en aquella campaña electoral previa a los atentados de Madrid, no era más que un globo lleno de aire, rodeado de imagen y marketing y presentado con una absurda idea de necesidad de “cambio”.

No faltó la élite de la demagogia a la fiesta socialista, además de las viejas glorias, a las que nadie reprocha que aparezcan una y otra vez en los medios porque esos reproches son solo para Aznar. Viejas glorias que, en su día, dejaron España arruinada, lo que no fue inconveniente para que Zapatero acudiera a ellos nuevamente, dejando bien patente con ello que no confiaba tanto en aquellas nuevas generaciones que en 2004 esperaban su oportunidad.

Un equipo de gobierno vacío, sin méritos, sin nada que aportar, pero radiante y orgulloso, hablaba ayer con los periodistas, mientras su líder clamaba desde su púlpito contra una oposición a la que culpa del aire de descontento que se respira en la calle. Quizás muchos españoles no se den cuenta, o no quieran admitir, que las promesas de Zapatero no se cumplen. Ni las previsiones de la Vice Presidenta De La Vega, ni las del resto de comparsas, ministros, secretarias de organización y demás personajes que han prometido reiteradamente, cada mes y desde hace más de año y medio que la crisis mejoraría en pocos meses.

Nos esperan meses de “Economía Sostenible”. Por descontado, ni gobierno ni sindicatos quieren oír hablar de una nueva estructuración del mercado laboral, ni de bajadas de impuestos, ni de otras medidas que sí han demostrado obtener resultados, pero que les son malditas por ser “liberales”. De aquí a unas semanas habrá pasado el efecto de este último show en las filas de militantes y votantes socialistas. Habrá que buscar otra cosa. Algún escándalo de corrupción, un nuevo debate sobre ampliación de aborto. Lo que sea. A parte de que no funcionan en absoluto, las ideas de corto recorrido tienen ese inconveniente: hay que pensar muchas y deprisa. Es como mantener encendida una hoguera con papeles, en lugar de quemar madera. 

Imagen de Libertad Digital.






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ALZHEIMER... ¿Y TU QUIEN ERES?



Mi esposa trabaja en una residencia de ancianos. Casi cada día me cuenta algún sucedido con alguno de los residentes. Sus anécdotas, sus tristezas, alegrías, recuerdos.

A veces se indigna al ver el comportamiento de algunas familias, que aparcan al abuelo o a la abuela en un sitio donde no molesta, callando sus propias conciencias comentando a sus vecinos que están pagando una buena residencia. A veces me habla de otras familias que ingresan a sus ancianos porque no pueden cuidar de ellos constantemente, pero que les visitan casi cada día, y se los llevan habitualmente de vuelta a casa para los días señalados.

Me describe la tristeza de algunos de los mayores, recordando sus tiempos de juventud con una nostalgia que no parece descansar ni en las horas de sueño. O me relata cómo otros se ilusionan por hacer cosas aún. Cuidar plantas, querer a un gato, leer o pasear con los amigos.

Pero, si algo me sobrecoge, es escuchar como alguno de los ancianos que sufren alzheimer se adentra poco a poco en el túnel del olvido lento, progresivo y sin retorno, de la realidad que le rodea, de sus recuerdos y de sus afectos.

Hoy he visto una película que tenía pendiente desde hace un par de años.

“¿Y tú quien eres?” narra el preámbulo al camino sin vuelta atrás del alzheimer de un anciano al que ingresan en una residencia para unas vacaciones de verano, de modo que el resto de la familia pueda disfrutar de unos días de hotel y playa. Manuel Aleixandre, como protagonista, interpreta al personaje principal, con la colaboración imprescindible del recientemente fallecido José Luís López Vázquez en el papel de compañero de habitación. Dos maravillosos actores sobre los que descansa el argumento.

“Y tú quien eres” no se adentra en el profundo y terrible mundo de la enfermedad. Narra los prolegómenos; los inicios. La recomiendo. Es fácil de ver, porque no se trata de una película que incide necesariamente en la amargura. Parte del mensaje que transmite, tan necesario hoy en día, es la ternura y el amor que el abuelo despierta en su nieta, dispuesta a sacrificarse por él y permanecer a su cuidado.

Que sirva para concienciarnos de la tragedia que puede llegar algún día a nuestra familia, o a nosotros mismos.


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ALAKRANA. FIN DEL SECUESTRO.



Finalizado el secuestro del pesquero Alakrana, Rodríguez Zapatero, el mayor ejemplo que ha tenido España de demagogia y populismo, ha comparecido en rueda de prensa para dar cuenta del fin de este vergonzoso incidente.

Cuarenta y siete días de angustia para los tripulantes del barco y para sus familiares. Cuarenta y siete días de decisiones precipitadas que han vuelto a poner de manifiesto la incapacidad del gobierno de Rodríguez Zapatero para enfrentarse a las crisis. El Presidente del Gobierno se ha valido de asesores nefastos y de ministros incapaces, torpeza que han pagado los secuestrados con su miedo y toda España con su repetida e internacional fama de cobardía e indefensión.

Mientras el desenlace de este secuestro se cierra con la liberación de todos los tripulantes, sigue siendo noticia el absurdo caso de los piratas somalíes traídos a España para mayor gloria de jueces y gobernantes. Un caso que ha venido a convertirse en uno más de los absurdos de este gobierno y su poder judicial dependiente y domesticado.

Una de las frases de Zapatero, hoy, me ha parecido especialmente vacía.

“Un estado que se vuelca con los ciudadanos en dificultades es el país que quieren los ciudadanos.”

Como siempre, estas palabras contentarán a los entregados. A los que defienden a su partido y presidente, hagan éstos lo que hagan o digan. Desgraciadamente, un estado como el español, en manos de políticos aprovechados, incapaces, manipuladores y traidores a los principios de cualquier estado de derecho, es un estado abandonado a la suerte del populismo y la mentira institucional, cuyos resultados más inmediatos son la tragedia laboral y económica que vivimos actualmente. Este es el estado que nos presenta Zapatero.

Este asunto del Alakrana ha vuelto a dejar bien claro a los piratas somalíes que los pesqueros españoles (sea cual sea la bandera bajo la que naveguen) son presas fáciles de capturar y cobrar. Los militares españoles están para adornar fotos y para comportarse como ONGs.

Tiempo habrá ahora para averiguar los detalles de estos 47 días de secuestro. Seguramente, será la prensa la que acabe destapando los errores que nunca debieron cometerse, y que sin duda se repetirán. Además, creo que es muy importante delimitar hasta qué punto el gobierno español debería mediar en secuestros de barcos que puedan navegar bajo banderas independentistas.

Así que propongo a los visitantes de este sitio la siguiente encuesta:

¿Deben ser defendidos los barcos pesqueros con bandera española en casos de piratería?

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"Parece que íbamos a repartir caramelos..."





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EL COMUNISMO ROMANTICO Y LA REALIDAD CAPITALISTA



Durante estos pasados días de constipado, algo de fiebre y garganta ardiente, tuve la oportunidad de conocer a uno de esos comunistas de los que quedan pocos. Y cuando digo “pocos”, me refiero a la poca representatividad política que tienen, aunque soy consciente de que en lo referente al asunto que voy a nombrar, la mayoría de socialistas mantienen una postura idéntica a la de sus hermanos comunistas.

Decía pues, que le conocí hace pocos días. Casi accidentalmente. Un amigo común me lo presentó. Estábamos conversando sobre el ataque que la blogger Yoani Sánchez sufrió recientemente, por parte de unos bestias pro castristas intolerantes con la libertad de expresión.

El comunista no se mostró abiertamente partidario de los agresores, pero dejó caer una frase que me dejó helado. “Lo que no se puede hacer es criticar al régimen sin esperar consecuencias...”

“En Cuba – decía él tan convencido – existe la libertad de expresión. Pero existen también instituciones que merecen el máximo respeto. La Revolución exige a sus hijos fidelidad y obediencia. Por eso la democracia es débil. No sabe imponerse contra los rebeldes que no quieren aceptar la realidad.”

No voy a extenderme más sobre lo que este personaje llegó a decir. Pero si algo me quedó claro después de escuchar semejantes consignas liberticidas, es que los que siguen mitificando al régimen castrita poco se llevan con aquellos admiradores de una Unión Soviética que idealizaban en occidente como defensora de las libertades y los pueblos.

Debo decir, en su descargo, que este pedante aprendiz de teórico marxista sufría tal empanada mental en su cabeza que aún no me explico como era capaz de coordinar funciones motoras complejas, por decirlo de un modo suave. Intentó convencernos de que el bloqueo americano era literal; lo que se dice una isla rodeada por una gigantesca flota de barcos yankees que no dejan pasar una sola sardina sin que ésta pueda acreditar una satisfactoria condición anticomunista. Que la ruina de Cuba no se debía a una desastrosa gestión nacional comunista, sino al complot de occidente contra un pueblo que ansiaba la libertad. Que no era cierto que el castrismo, como verdadero comunismo, fuera ingerente en otros países americanos y africanos..

Reconozco que no me esforcé mucho en intentar convencerle de lo contrario. La experiencia me ha demostrado que a un totalitarista de esta especie, lo único que le saca de su paranoia es encontrarse de golpe con la realidad. Como el caso de otro conocido, que hace muchos años viajó a Cuba, feliz porque iba a conocer su ideal, y volvió derrumbado y avergonzado. O el otro caso de un universitario, a la sazón socialista marxista leninista puro (como él se calificaba a sí mismo) que a los treinta años tenía su propio despacho de derecho empresarial en la avenida más cara de la ciudad, su barco amarrado en Salou, su vivienda habitual en un área residencial exclusiva, y su Mercedes de 50.000 € customizado, faltaría más.

Mientras tanto, si no se da el caso en el que uno de estos pro castristas toque dinero y lujo, siguen entonando  con su mamtra liberador de la igualdad total del individuo ante quien tenga la paciencia o la inconsciencia de escucharles. Aunque también los hay que tocan dinero, y un buen auto, y una buena casa, pero que les gusta jugar a los revolucionarios hasta que papá les tira de las orejas y se los lleva a trabajar a su empresa.

Se me olvidaba. El comunista que me presentaron hace tres días es hijo del propietario de una próspera cadena de tiendas y otra de concesionarios de automóviles de gama alta.

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PIRATAS SOMALIES Y DELINCUENCIA EN ESPAÑA. ESTADO MAS DEBIL DE OCCIDENTE.



España, como estado, ni siquiera llega a parecerse a esos lagartos que, ante una amenaza, se hinchan y despliegan su cuello para parecer más grandes y peligrosos, aunque sean en realidad completamente inofensivos.

Desde luego, España tampoco es, desde hace mucho tiempo, como el tipo bravo que no se deja pisar y defiende sus intereses ante quien sea. Hubo un acto (por fin) de no dejarnos pisar impunemente), cuando en 2002 Marruecos quiso probar las respuestas del ejecutivo español y de la oposición de izquierdas, y envió a un puñado de sus soldados a un islote de soberanía española, como quien pasaba por ahí.

Una de las dos respuestas sorprendió a Marruecos. El test del islote Perejil se saldó con la respuesta del Gobierno de España. Nuestro ejército recuperó la roca y restableció la soberanía española. Estoy convencido de que Mohamed VI no esperaba eso. Más bien apostaba por la dejadez española, cuyo mejor ejemplo es el abandono del Sahara y su pueblo a manos de los marroquíes, durante el final agónico del franquismo.

La otra cara del test de Perejil mostró, esta vez sí, el resultado esperado. La minimización de este incidente internacional y su ridiculización hasta el extremo por parte de la izquierda española, que no podía permitirse en absoluto que creciera el reconocimiento ciudadano hacia una medida del gobierno de Aznar que transmitió voluntad de hacerse respetar.

En la actualidad, España, como estado, no ofrece ninguna imagen de respeto ni fortaleza ante cualquier situación de crisis. Los que dirigen a los piratas somalíes en sus incursiones saben perfectamente a quien atacan, porque están al tanto de la información internacional. Conocen bien cual estado es débil para sacarle todo el dinero posible, y cual es tan defensor de su integridad, que no vacila en usar la fuerza para defenderse.

España es débil en el extranjero porque es débil en su propia casa. Una sociedad que, por medio de sus gobernantes y legisladores, pero también por culpa de la inacción de sus ciudadanos, es capaz de preocuparse más por los derechos del delincuente, dejando a la víctima en segundo plano, no tiene la base suficiente para decidir que sus fuerzas armadas valen para algo más que actuar como ONGs.

¿Qué podemos esperar de políticos, y ciudadanos, que se espantan porque Francia pagase un rescate, pero localizase a los criminales, abatiese a algunos de ellos y capturase al resto? Está muy claro. Podemos esperar el resultado que tenemos. Barcos pesqueros secuestrados y un gobierno cobarde, que parece más esforzado por frenar un negativo impacto mediático antes que poner los medios para que esto no vuelva a suceder.

Igual resultado tenemos en casa. El presunto asesino de Marta del Castillo, después de marear a las autoridades con la localización del cuerpo de la muchacha, por no hablar del acto terrible del asesinato en sí y del sufrimiento causado a la familia, vivirá en un piso tutelado, donde no solo no le faltará una sola comodidad, sino que seguramente tendrá más que en su propia casa, y será vigilado de forma “no invasiva” por los policías que le custodien. Vacaciones pagadas para un anormal, típico de nuestros tiempos, al que se le fomenta de este modo que sus actos no tienen consecuencias. Exactamente lo mismo sucede con periodistas, humoristas y políticos españoles de bajo perfil que inciden más en el derecho de los piratas somalíes a secuestrar barcos pesqueros, como método de defensa contra el imperialismo occidental.

España es débil, porque no se respeta a sí misma. Buena parte de sus ciudadanos prefieren dar oído a tanto “comunicador” cuyo discurso invariable es la manipulación histórica, educativa  y social, antes que analizar las actuales consecuencias de la siembra de antiespañolismo, cuyas semillas ya se plantaron durante la mitificada transición.

A veces, más parece que España no diera un paso adelante para salir de la dictadura. Más parece un paso lateral, para cambiar una ausencia de libertades bien patente por otra ausencia de libertades mucho más encubierta, pero igual de eficaz. La que persigue, y va consiguiendo, una sociedad de individuos sin criterio, manipulables y fáciles de contentar con televisión basura, consumismo de publicidad agresiva y omnipresente y nuevos principios morales a medida del gobernante.



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EDUCACION PARA LA CIUDADANIA, PARA EL ESTADO Y CONTRA LA LIBERTAD



Quizás estemos hablando de un viejo truco. Distraer a la gente con situaciones obvias mientras uno logra otro objetivo importante.

Soy un apasionado y poco menos que inútil aprendiz de trucos de magia. De la única magia que me gusta. La manipulación. Siempre me pareció más atractivo un elaborado y bien presentado truco de cartas que hacer desaparecer un tigre del interior de una jaula.

Alguien me enseño hace ya bastantes años que en magia se emplea un recurso muy habitual, sobre todo en la manipulación de cartas o pequeños objetos. Es lo que algunos magos americanos llaman “falsa dirección”. Consiste en atraer la atención del público, sutilmente, hacia el gesto de una mano, un bolsillo o una caja que parece que tiene truco, mientras el mago realiza el verdadero truco.

En muchas negociaciones comerciales o de cualquier índole también se usa algo parecido. Si uno quiere conseguir 10, empieza pidiendo 25 para ir rebajando sus supuestas pretensiones.

Fue en la primavera pasada cuando comentaba con un profesor de instituto acerca de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Él, como yo, estaba absolutamente en contra de EpC. No podía concebir entonces cómo el gobierno de Zapatero, mediante ciertas enseñanzas, podía estar empeñado en desnaturalizar a los niños en contra del principio de autoridad de sus padres, además de enseñarles tópicos políticos y opciones sexuales contrarias a lo que se les podía enseñar en el hogar.

Hablábamos ambos del impacto mediático que estaba consiguiendo el debate sobre ciertos manuales para esta asignatura. La mayoría de los comentarios, en los diarios, radio y televisión, hacían referencia a las referidas cuestiones familiares, sexuales, antioccidentales y antireligioesas.

Pero, tal y como se puede leer en Libertad Digital, Los manuales más representativos de EpC también buscan el aleccionamiento antiliberal y anticapitalista.

Resultaría demasiado simple leer en alguno de estos manuales que el comunismo es una ideología que ha sido perseguida desde el principio de su existencia. Pero si a esto le sumamos que las críticas de esta asignatura son directas y constantes contra el mundo empresarial, mientras se describe a los sindicatos como los buenos y salvadores de la clase obrera, el efecto sobre el niño es mayor. Y a un niño al que le enseñan estas cosas en su clase, no lo imagino en su propia casa consultando los diarios para comprobar que los sindicatos españoles, al servicio de un presidente que les pidió cariño, se manifestarán no contra los culpables de la inacción contra la crisis, sino contra los empresarios.

Uno de los pocos frentes en los que se podrá luchar contra esta asignatura, medida y calculada al gusto del gobierno socialista, es nuestro propio hogar. Los padres no debemos esperar a que nuestros hijos nos cuenten qué les han enseñado hoy en clase. Debemos interesarnos cada día por ello. Y si llega el caso, debemos saber explicarles la realidad, y por qué algunos libros intentan educarles en contra de los principios correctos que pueden ayudarles a conducirse en sus vidas.



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JOSE LUIS CENTELLA; LA NUEVA VEDETTE DEL PARTIDO COMUNISTA.



El invierno climatológico llegó a Aragón exactamente igual que suele hacerlo el verano: con poco aviso, haciéndose esperar, y con el ímpetu de un rinoceronte entrando a la carrera en una cristalería.

En escasas horas, hemos pasado de los impensables 24º de este raro inicio de noviembre, a los más normales 0º por las noches y apenas diez más al mediodía. Poco tiempo queda ya para que el invierno de verdad, el del calendario, llegue con sus heladas sus nieves y ese viento del noroeste que te hace temer por tus orejas, del que tanto me han hablado en otros lugares de España los que han visitado estas tierras en esta temporada.

De manera que vuelve el recogimiento de los días cortos, las noches largas y la vida hogareña de salón con fuego de leña, para los que tenemos la fortuna de vivir en una casa en lugar de piso.

Para quienes nos gusta disfrutar, siempre que es posible, de cada momento que ofrece la existencia, no es poca cosa iniciar esta temporada de invierno blogger sentado frente al fuego, con una buena taza de infusión, la televisión con el volumen bajo, esperando el inicio de algún informativo, y el portátil navegando por la red para consultar cómo van las cosas por esta España tan particular.

No puedo negar que no pasa un solo día en el que nuestra clase política, quizás menos variopinta de lo que muchos imaginan, nos ofrezca una pizca diaria de bajeza moral difícilmente superable.

Dentro del invariable “más de lo mismo” que nos propone la actualidad informativa, con escándalos de corrupción, ineptitud de nuestros gobernantes y desesperanza en nuestro futuro si comparamos nuestra situación con la de otros países que vieron venir a la crisis y se aprestaron a combatirla, me llama la atención la particular visión del significado histórico y social de la caída del muro de Berlín por parte de lo que queda del Partido Comunista de España.

José Luís Centella, nuevo Secretario General del Partido Comunista, declaró ayer, puño en alto, que los comunistas no tienen que pedir perdón por nada.

Veamos. No voy a descubrir nada nuevo en este blog, si me declaro total y abiertamente anticomunista. Lo soy hasta tal punto, y por razones personales y políticas tan profundas, que no me extrañaría nada en absoluto ser yo el tipo que más se alegra conforme pasa el tiempo, y veo que en cada cita electoral este partido rancio, defensor del totalitarismo y los métodos criminales de gobierno, obtiene menor y menos votos, hasta casi desaparecer del parlamento.

Pero no deja de sorprenderme un poco que alguno de sus líderes, cada vez más pintorescos por escasos, sigan empeñados por mantener al comunismo como salvador de los pueblos, estando sin embargo bien a la vista, por todo el mundo, los resultados de esta ideología, valorables en muertos y miseria.

Francamente, me importa tanto un congreso del PC como pueda interesarme el comportamiento de las moscas españolas en el experimento de una estación espacial. Pero no puedo evitar referirme a las palabras de Centella por lo que valen en sí mismas. Palabras hipócritas de político liberticida. Político que defiende una forma de gobierno cuyos admiradores, unidos a otros frentes progresistas, han exigido reiteradamente que, por poner un ejemplo, la Iglesia Católica pidiese oficialmente perdón por las víctimas que su comportamiento político y religiosos causó en el pasado.

Yo, qué quieren que les diga, conozco a un par de personas que se dicen comunistas. Defienden ante quien quiera oírles que Cuba es pobre, pero es también el ideal de libertad al que todo hombre de bien debería aspirar. De nada sirvió que les explicase un cubano exiliado cómo se vive en la isla. Para el ánimo de estos comunistas es más sencillo pensar como el líder cuando justifica la dictadura castrista, o defiende a los secuestradores somalíes por ser éstos víctimas del capitalismo imperialista.

No hay nada qué hacer, salvo esperar. Los pocos comunistas que queden en España acabarán diluidos definitivamente en el Partido Socialista, o en minorías nacionalistas tales como los alegres chicos de Chunta Aragonesista, que por tener algo de protagonismo en los medios son capaces de decir las mayores bobadas sin despeinarse.

José Luís Centella promete momentos impagables, diferentes a la línea habitual de Aído o Pajín. Éstas van más a lo populista, pero Centella está más por revivir la revolución bolchevique, aunque solo sea por algún momento de gloria en los informativos de La Sexta.


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SITEL. LAS DOS CARAS DE LA MONEDA.



Vuelve el asunto SITEL a aparecer en algunos medios, y con él diferentes opiniones en cuanto a su posible uso y consecuencias.

Con mis errores – muchos – y aciertos – alguno – hace mucho tiempo que defiendo para mí el no querer hablar ni escribir con medias tintas, ni procurando contentar a todos. No tengo porqué hacer ni lo uno ni lo otro, si quiero conducirme mediante unos principios que considero correctos.

De modo que, espero no espantar a nadie, considero que una herramienta como SITEL es necesaria en los tiempos en que vivimos. Pero, como toda herramienta, su funcionalidad y resultados dependerán siempre de la legislación que la sustente y de las manos que la usen. Del mismo modo que una llave allen no sirve de nada tirada en el suelo, o puede provocar un accidente si con ella manipulamos el tornillo indebido, SITEL puede convertirse, en manos de ciertos políticos y gobernantes, en el camino más rápido para derivar esta supuesta democracia en la que vivimos hacia un régimen aún más interventor en las libertades a las que el individuo y la sociedad no deberían renunciar.

Con una ley coherente en la mano, con los principales poderes del estado convenientemente separados, con organismos policiales asépticamente aislados de influencias políticas y gubernamentales, y con una sociedad dispuesta a arrimar el hombro cuando es necesario, SITEL contribuiría a una mayor seguridad para la ciudadanía, sin que esta sintiera, o se le hiciera sentir por conveniencias electorales, que su intimidad fuese violada ni expuesta.

En mi opinión, la otra cara de la moneda, el aspecto oscuro de SITEL es la propia sociedad española en conjunto, englobando a la clase política, mayoritariamente sectarizada e inconexa con el pueblo; a la ciudadanía inmóvil e indiferente a todo lo que no sea pan y circo; a los poderes del estado, todos bien juntos e inseparablemente pegados hasta que la muerte los separe.

Un sistema capaz de intervenir y grabar cualquier conversación mantenida por medios tecnológicos debe estar necesaria y absolutamente tutelada en su uso por una legalidad sin resquicios. Las prácticas de los políticos y sus respectivos entornos nos han demostrado que esto, en España, es prácticamente imposible, precisamente porque la clase política, en su conjunto, no demuestra estar ahí para servir al conjunto de los españoles. Pero, por otra parte, ¿qué opina la propia ciudadanía?

En algunas ocasiones he tenido la oportunidad de ver encuestas en televisión, en las que la gente de la calle opinaba sobre la conveniencia de instalar cámaras en zonas donde la delincuencia y los disturbios son habituales. Sorprendentemente (para mí sigue siendo sorprendente) buena parte de los entrevistados rechazan el uso de dichas cámaras porque se sienten invadidos en su intimidad mientras pasean por la calle. Extraño concepto de intimidad en un lugar público, en el que uno puede ser observado por decenas o cientos de otras personas, pero se ofende si una cámara le graba durante unos cuantos pasos.

Considero a nuestra sociedad, en su conjunto también, porque rara vez justifico las generalizaciones, muy inmadura para asumir ciertas responsabilidades. No puedo percibirlo de otra forma, mientras vea a esta referida sociedad inmóvil ante situaciones cuyo desenlace derivará en desastre político, económico, laboral, moral y ético; mientras esta sociedad nuestra consiente en renunciar a lo bueno de una identidad y principios que nos ha cimentado como uno de los centros de civilización de la cultura occidental, a favor de otras costumbres que degradan nuestro propio sistema de valores; mientras tenga que presenciar en plena calle o en los noticiarios, cómo cientos de jóvenes que no se manifiestan por la escasez de trabajo, por la imposibilidad de acceder a una vivienda, por lo deficitario de nuestro sistema educativo, se indignan por la puesta en marcha de una ley que no les permite beber alcohol en plena calle, normalmente ensuciando un espacio que pertenece a todos y ocasionando molestias, cuando no cosas peores, al vecindario.

¿SITEL, en manos de nuestros políticos? Como un explosivo en manos de un irresponsable.



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