Resultados de las Elecciones Generales 26J. El exultante, el estupefacto, el abatido y el descolocado.


Creo que pocos esperaban que el Partido Popular obtuviese semejantes resultados. A mí no me extraña en absoluto lo ocurrido. Como dice un chiste que corre hoy por las redes sociales, al PP le ha faltado un par más de casos de corrupción para conseguir la mayoría absoluta.

Anoche, las caras de los cuatro líderes políticos más votados estaban para enmarcarlas. Rajoy, exultante. Sánchez, estupefacto. Iglesias, abatido. Rivera, descolocado. Y los discursos de cada uno de ellos al finalizar el recuento de votos, acordes con la expresión de sus rostros.

Como sucede a menudo, las encuestas fallaron. Algunas estrepitosamente. El tan asegurado “sorpasso” de Podemos al PSOE no ha existido, y los resultados obtenidos por la formación morada no se han acercado demasiado a las expectativas que ellos mismos, la gente de Podemos que ya se veía gobernando la izquierda española con holgura, daban por hecho.

En la prensa digital de hoy hay gran cantidad de análisis sobre lo sucedido en las urnas y lo que puede suceder a partir de ahora. Así que yo prefiero incidir en otros aspectos de esta realidad política de esperpento. Concretamente, cuatro puntos en los que me centro en las tácticas de partido durante los pasados meses.

1.- Es posible que el Brexit haya tenido que ver en el impulso final de votos para el PP durante este pasado fin de semana. En un país acostumbrado durante generaciones a vivir bajo el acogedor paraguas de papa estado, la brecha creada en la Unión Europea por el referéndum británico parece haber hecho el mismo efecto en los ciudadanos que Jack Nicholson abriendo la puerta a golpes de hacha para perseguir a la histérica de su esposa. Por descontado, la histérica es la ciudadanía española en general, y Nicholson… lo dejo a la elección del lector.

Así que el voto del miedo, aunque sea un miedo de crecimiento lento, pero acelerado en el último minuto por algún acontecimiento casi planetario, como habría dicho otra inepta socialista de la galería patria de altos personajes, puede ser efectivo. Sinceramente, creo que habrá sido tal cosa, el voto del miedo, lo que ha supuesto el apoyo mayoritario a Rajoy, porque no cabe en mi cabeza que la pretendida recuperación económica que tanto ha vendido el inane habitante de La Moncloa acabe por convencer a ninguna persona de intelecto normalmente constituido. El PP traicionó a sus votantes, a diario, durante los pasados cuatro años y medio. Y sus aún numerosos votantes, exactamente igual que el otro voto lanar del PSOE, han vuelto a conceder a Rajoy patente de corso para que pueda seguir engañándoles un tiempo más.

2.- En contra de la opinión de muchos, Pedro Sánchez no me parece un idiota. Pero sí un demagogo a la altura de Rajoy o Iglesias. Y un completo irresponsable. Con todo ello, merecería ser coronado como Zapatero III. Y si se me permitiera un apelativo, añadiría “el Cursi”. Me resultó verdaderamente deprimente escuchar ayer noche su discurso de justificación de malos resultados y de inculpación de su fracaso a Podemos, todo adornado con un abundante y estomagante “compañeros y compañeras”, “ciudadanos y ciudadanas” españoles y españolas”. Sí. Zapatero III el Cursi. Pero tan peligroso como Zapatero I. Quizás, y afortunadamente, este tipo no llegue a gobernarnos nunca; lo que no es un consuelo, porque el PSOE tiene cantera de sobra para colocar a cualquier otro mediocre en el escenario. Los socialistas ha perdido votos pero se mantienen como uno de los dos grandes partidos de siempre. Quienes tanto deseamos poder contemplar algún día la debacle de estas dos grandes maquinarias de corrupción tendremos que seguir esperando. Incluso es posible que tal hecho no se dé nunca, porque tanto PP como PSOE mantienen aún millones de votos lanares, balantes y conformados, que apoyan a sus colores sin importar lo que hagan sus políticos. Quizás la cuestión más interesante para muchos socialistas ahora sea si Pedro Sánchez seguirá siendo secretario general, o si alguien ya está cavando la tierra bajo sus pies. Porque, sobre el mapa, la victoria Popular ha sido tan aplastante que el color socialista ha desaparecido casi por completo.

3.- Errejón tenía razón cuando desaconsejaba que Podemos acabara de fagocitar a Izquierda Unida. No estaba tan claro que todos los votos de IU fueran a fortalecer a los morados. Por ejemplo, en Almería, muchos militantes de IU se negaron a votar al candidato impuesto por Pablo Iglesias contra el criterio incluso de buena parte de los podemitas. Así que el ex JEMAD reconvertido a “progresista”, que fuera incapaz de conseguir escaño el 20D, ha provocado, con su sola presencia, que Podemos pierda su diputado por Almería. Como Sánchez y Rajoy, Pablo Iglesias también tiene lo suyo de demagogo y cursi. Como diputado, tanto él como los suyos han demostrado lo mismo que la alcaldesa Carmena en Madrid o el alcalde Santisteve en Zaragoza: Solo han convencido a los suyos (y no a todos). Gobernar desde los slogans de barricada y el resentimiento político-sectario no lleva adelante una ciudad, y mucho menos un país entero. Y ni siquiera esa supuesta conversión de Iglesias desde radicalismo izquierdista más delirante hacia un supuesto sentimiento socialdemócrata la logrado vencer al voto del miedo propiciado por el Partido Popular. En cualquier caso, admito sin reservas el mérito que Podemos ha conseguido mediante la negación sistemática de un pasado que sigue presente en las redes sociales, youtube y otros medios. Creo que ningún otro partido en España había conseguido hasta ahora que millones de votantes le dieran su apoyo pese al pasado lamentable que sus líderes más emblemáticos comparten durante la última década. Y no creo que ningún otro partido se hubiera atrevido a presentar a un candidato que hubiese declarado sin ambages echar de menos la guillotina o apoyar sin un solo matiz en contra a dictaduras feroces. El gran mérito de Podemos es presentarse ante la sociedad como reformadores, proponiendo a la vez ideas que ya eran antiguas en los años 70 y que han demostrado ser ruinosas desde sus principios. Aunque hasta ahora, y para alivio de muchos, ese populismo que no se puede tildar como tal, como populismo con todas sus letras si no se quiere correr el riesgo de ser tachado de “fascista”, parece haber alcanzado techo. Por ahora.

Y 4.- Con Ciudadanos no perderé apenas tiempo. Ha perdido un número significativo de votos, y puede que esto haya sucedido por dos causas paralelas. La insistencia del Rajoy en cuanto a la inutilidad de votar a Rivera, que no acaba de definirse como centro-derecha, centro-izquierda o entresuelo, y la “habilidad” que han demostrado los naranjas en imitar las peores costumbres de PP y PSOE en cuanto a defender una cosa y la contraria dependiendo de la comunidad autónoma en la que se encuentran. En Aragón ya sabemos de qué van éstos hipócritas. Porque lo que rechazan en Cataluña lo defienden aquí. La misma doblez e idéntico juego sucio que los tres partidos anteriores.

A partir de hoy, tendremos que soportar un nuevo periodo de posibles pactos, de pactos imposibles declaraciones de amor, declaraciones de odio, reuniones, contrareuniones, proposiciones, desengaños y muchos titulares. Una obra de muchos actos y con epílogo aún incierto.


Toca esperar.
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Gana BREXIT, pierde REMAIN. Reflexiones ligeras de un liberal no europeísta.

6.15 horas de la mañana.

“Lo que mal comienza, mal acaba”.

Tal cosa fue lo primero que vino a mi mente cuando escuché las noticias de radio sobre los resultados del referéndum de permanencia o salida de la UE por parte del Reino Unido. Después, durante las horas posteriores, los análisis y opiniones de lo que está por venir como consecuencia de esta ruptur británica con el resto de Europa han sido prácticamente el cien por cien de los contenidos de los informativos de radio, tv y prensa.

Sin querer ahondar en “pormenorizados” estudios sociales, políticos y económicos, que prefiero dejar para más adelante como links de prensa, sí pretendo reflejar mi punto de vista como liberal no europeísta. (Hago tal puntualización porque hay liberales de diferentes tendencias que sí se definen como partidarios de la UE)

Mi primer recuerdo “práctico” de vida cotidiana en el primer día de uso de nueva moneda europea fue el comentario de un compañero de trabajo:

“Ya empezamos con la estafa. El cortado que me costaba 80 Pesetas ahora vale 80 céntimos de Euro.”

Apenas una hora después, tuve que pagar mi primer tributo a la nueva moneda y a la nueva “realidad europea”. Las 100 Pesetas de zona azul se habían convertido en 1 Euro. Es decir, en 166 pesetas y unos céntimos.

Y, en la práctica, bien pronto se dio cuenta el ciudadano medio de que sí, que los precios se habían convertido “redondeado” al alza, pero los sueldos no habían subido un solo céntimo. Pero en aquéllos años, el impacto social de tal realidad fue prácticamente anulado por una situación económica de abundancia económica (no entremos ahora en “burbujas” ni espejismos) que propició algo que, años después, muchos criticamos y calificamos de abuso no solo de los gobiernos y banca; también de numerosos ciudadanos que pretendieron vivir como nuevos ricos, creyendo que la gallina pondría huevos de oro eternamente.

Unos de los aspectos que yo más critiqué sobre aquella nueva Unión Europea de moneda común, banca central, gobierno supranacional, y parlamento/agencia de colocación para políticos quemados por corrupción, fue la pérdida efectiva de soberanía de los países miembros a favor del “bien común”. Por descontado, pérdida de soberanía de unos países más que otros.

Durante las dos décadas anteriores a la formación de la actual Unión, España ya había vendido parte de esa soberanía y una porción de su dignidad a la antigua Comunidad Económica Europea a cambio de subvenciones. Buena parte del campo español, por centrarnos solamente en un ejemplo,  comenzó a cultivar lo que ordenaban los amos de más al norte, lo que supuso la renuncia nacional a continuar siendo verdadera potencia en ciertos cultivos y, lo que en mi opinión es mucho peor, la caída en el vicio de la subvención fácil que, lejos de incentivar el desarrollo y la producción, provocaba entonces, y ahora, no pocos fraudes y pillajes por parte de políticos, funcionarios,  agricultores y ganaderos favorecidos por las concesiones de dinero público a cambio de votos y todo tipo de “oscuros arreglos” Resumiendo: Los honrados tenían que invertir y trabajar en lo que Europa les permitía, mientras los corruptos se enriquecían por medio de la picaresca descarada y rampante.

En mi opinión, la actual UE me sigue pareciendo lo mismo que hace quince años. Un intento fallido de crear, o imitar, un gran estado federal que no me ha transmitido nunca sensación de grandeza, que rara vez me ha parecido eficaz para los intereses españoles, y que, a la hora de la verdad, se ha mostrado débil y vulnerable. Una especie de gran estado federal conformado por países con demasiadas diferencias entre sí como para que este invento funcione con las debidas garantías.

Está por ver si realmente las inmediatas consecuencias del Brexit van a ser tan terribles para el Reino Unido y la Unión Europea como, a priori, algunos quieren creer. En un par de años, los británicos tendrán que ajustar parte de su vida, sobre todo económica, a esta nueva situación. Pero no debemos olvidar que disponen de otro mercado muy activo. El Common Wealth. Además, también hay un componente que, en principio puede favorecerles. La histórica habilidad británica para sacar el mejor partido de las peores situaciones. Para España, el primer cambio del que ya nos avisan los medios es que seremos la tercera o cuarta economía de la Unión; lo que se traducirá en un significativo incremento de la aportación española a las arcas comunitarias.

Sigo teniendo muy poca fe, por no decir ninguna. en la UE. Quizás mi punto de vista sea muy duro al respecto. Creo sinceramente tal proyecto necesitaría, primeramente, una operación a fondo para eliminar en lo posible, la corrupción institucional que hace gotear, como siempre de arriba hacia abajo, toda la inmundicia que provocan los intereses de unos pocos poderosos (Alemania principalmente) sobre países que, en su momento no cumplían los mínimos exigidos para ingresar al “club”, y que se convirtieron en enormes sumideros de dinero público que pagamos todos.

Después, un control absoluto del dinero público destinado a las subvenciones. Una vigilancia férrea, desde los grandes préstamos hasta los incentivos y pequeñas subvenciones a iniciativas absurdas y delirantes.

Además, un cambio radical en la seguridad ciudadana que garantice, o al menos ponga más obstáculos, a la libre circulación de criminales, sustancias ilegales y dinero negro por el territorio europeo, amparados en la libertad de fronteras que ha fomentado, en no pocos casos, corrupción policial y política.

Un control real de la sanidad pública de cada país miembro para evitar no solo el turismo hospitalario; también el dispendio de recursos públicos no controlados, pero concedidos mediante favores e influencias.

Etc, etc, etc… Un buen número de actuaciones necesarias que no se darán, lo que seguirá provocando resultados fallidos de una “Unión” demasiado artificial, y que más parece un mercado fabricado para satisfacer las necesidades de las marcas alemanas y francesas por encima de las de otros territorios.

En cuanto a los políticos españoles, los líderes de los principales partidos han ofrecido opiniones que no pienso reproducir ni linkear, por absurdas y estúpidas.

La prensa digital analiza, de muy diferentes formas, las consecuencias de la victoria del Brexit.

El Mundo         ElBrexit hunde más de un 12% al IBEX 

El País             Lospartidos apuestan por más Europa 



Expansión        Las8 amenazas del Brexit para España 



Anécdota del resultado final. Escocia vota mayoritariamente por la permanencia. Los independentistas escoceses quieren convocar otro referéndum para separarse del Reino Unido y pedir su ingreso en la UE.
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Encuentro liberal en Zaragoza. 30 de junio de 2016


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Carta abierta de militantes y exmilitandes de Ciudadanos Aragón por la política de imposición de lenguas.


Para quienes no vivan en Aragón, o no estén al tanto de los que sucede por aquí en los últimos años, resumiré que la izquierda, tanto la supuestamente moderada como el PSOE, como la radical, hoy ya bien implantada como Podemos y sus franquicias, pretenden que el catalán sean lengua cooficial de nuestra comunidad autónoma.

Incluso Chunta Aragonesista, que se define así misma como "a la izquierda del PSOE y a la derecha de IU" y defiende ser verdadero "nacionalismo aragonés", comparte con el resto de la izquierda en Aragón esa querencia, prácticamente vasallaje, por el catalanismo expansionista; más ahora que está sostenido por una izquierda independentista, delirante y liberticida. (La resistencia del PP de Aragón y del Partido Aragonés son prácticamente testimoniales)

Hace pocos días, hasta Ciudadanos Aragón se sumó a esta payasada antiliberal que consiste en querer imponer y regular idiomas en Aragón, con el mismo celo con el que se opone dicha formación a tales prácticas en Cataluña. Como Podemos, también los propios hechos y dichos de Ciudadanos desmienten a Ciudadanos.

Nada tengo que ver con este partido "reformador", y me ahorraré expresar mi opinión sobre sus prácticas y políticas, pero, en el whatsapp del Circulo Liberal Valentín Solanot ha aparecido un documento que sí quiero compartir aquí y con el que estoy plenamente de acuerdo.

Invito a quienes, al margen de su ideología, estén en desacuerdo con esta operación de entrega de Aragón al expansionismo catalán por parte de la mayoría de la clase política aragonesa, a que se adhiera a este manifiesto en el mail incluido en el mismo documento.

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Resultados de las Elecciones Generales del 20 de diciembre de 2015. ¿Y ahora, qué?

¿Estamos ante el fin del bipartidismo en España? Todo apunta a que sí… momentáneamente. Dependerá del empeño que pongan los partidos emergentes en demostrar que merecen estar donde están ahora, y de la capacidad del PPSOE en seguir gobernando un país al que ha parasitado durante tanto tiempo.



El PP de Rajoy ha sufrido un castigo espectacular aunque, desde mi punto de vista, hubiera merecido perder aún más votos. Confieso que no puedo comprender cómo, a pesar de esta legislatura de gobierno Popular, más las dos anteriores de oposición, aún hay más de siete millones de españoles que le confían su voto.

Aún así, la  “estrategia del miedo a la izquierda” no ha funcionado con tanta fuerza como esperaban los asesores del Partido Popular. El descalabro de este partido no admite matices. Pasar de 186 a 123 diputados es el resultado de la traición del PP de Mariano Rajoy a sus votantes de 2011 y puede que sea el primer paso hacia la desaparición de esta formación política tal y como la hemos conocido hasta ahora.

De acuerdo a mi experiencia con votantes y dirigentes del Partido Popular, me atrevo a decir que en los anteriores 11 millones de votos de 2011 ha pesado mucho más el “completo” incumplimiento de Rajoy respecto a su programa electoral que los numerosos y abultados casos de corrupción que han ido saltando casi a diario a las portadas de la prensa y a los informativos de radio y televisión. He podido comprobar in situ cómo a los votantes del PPSOE les importa un pimiento que sus políticos sean, literalmente, unos intrigantes, ladrones, o traidores a sus supuestos principios (Todo junto en no pocas ocasiones) Con las excusas más dispares, y a veces sin necesidad de excusas, muchos de esos votantes seguirán entregando su voto a su impresentable favorito. Solo en ocasiones; en pocas ocasiones, la mayoría de los que se acercan a las urnas son capaces de castigar a “sus partidos”. Y una de esas escasas ocasiones se ha dado ahora, Con un Partido Popular que ha incumplido al 100% su programa electoral, y que, por añadidura, ha seguido desarrollando el programa del socialista Zapatero en algunos puntos clave al no derogar ni una sola de esas leyes que Mariano Rajoy prometió derogar si llegaba a La Moncloa con mayoría absoluta.

Los resultados actuales hacen necesaria una renovación profunda del Partido Popular, pero esto no sucederá. Sus actuales líderes no parecen trabajar ni por el interés de la nación ni por la defensa de ciertos valores que, hace ya años, aglutinaban a los votantes de centro derecha en un proyecto por el que entendían que merecía la pena la lucha política. Hace casi una década que Rajoy avisó de sus intenciones. “Los conservadores, que se vayan al partido conservador. Los liberales, que se vayan al partido liberal.” Y Rajoy acabó por convertir al PP en un partido socialdemócrata tan parecido al PSOE, que el 40% de sus votantes ha terminado por huir en masa.

La otra cara del bipartidismo, el PSOE, pierde 20 escaños en el congreso (de 110 a 90). Y, a pesar de las voces socialistas que tratan de paliar tan mal resultado consolándose en que el PP ha perdido más, lo cierto es que Pedro Sánchez no ha logrado lavar la cara a un partido socialista que sigue pagando por los desmanes de un Rodríguez Zapatero como nefasto presidente de gobierno y un Pérez Rubalcaba como infame fontanero de las cloacas socialistas y estatales durante su pasado mandato.

Sánchez se presentaba como renovador de un PSOE que no está por la renovación y como azote de la corrupción representando a un partido que institucionalizó dicha corrupción en España durante los 13 años de Felipe González y los 7 y medio de Zapatero. Nuevamente, el PSOE ha querido vender un producto basado en un político “todo imagen” con escaso (por no decir inexistente) equipaje de logros anteriores. Esta estrategia funcionó en 2004 con la marca ZP, en circunstancias muy diferentes. Pero, en la actualidad, ya no ha sido suficiente poner ante nuestros ojos el mismo producto: un chico alto y delgado que va de simpático y que se permite acusar a otros de corrupción como si él representase a un partido inmaculado revestido de santidad progresista.

Ante semejante escenario, no es difícil llegar a una triste conclusión. Si la máquina de clientelismo y corrupción que es el PPSOE quiere mantener sus privilegios y prebendas, ambos partidos tendrán que pactar, aunque sea de forma discreta y puntual para no escandalizar a lo que queda de sus crédulas bases. Es el único modo que tienen para evitar que Podemos les ponga en evidencia constantemente. De hecho los “barones” del PSOE han avisado ya a Pedro Sánchez. No quieren pactos con Podemos.

¿Ciudadanos? Creo que Albert Rivera ha cometido algunos errores de bulto que le han restado credibilidad. Por ejemplo, permitir que varias de sus listas se llenasen de trepas y arribistas de otros partidos que se hallaban en caída libre,, como ha sucedido en Zaragoza, donde el esfuerzo de los primeros militantes de Cs, que durante años batallaron por hacer presente este partido en la vida política de la ciudad, se vio relegado por los paracaidistas del PAR que, una vez asentado Ciudadanos, decidieron ingresar en masa y desbancar a los anteriores dirigentes naranjas locales sin que la dirección nacional se haya dignado pronunciarse al respecto.

Además, el propio Albert Rivera estuvo falto de reflejos en el debate a cuatro celebrado hace unos días. No supo aprovechar, como sí lo hizo Pablo Iglesias, el hecho de que un partido nuevo puede tener mucho que reprochar a quienes gobiernan sin tener que sufrir a cambio ataques por hechos del pasado.

Con ciudadanos se equivocaron las encuestas y las previsiones de todas estas pasadas semanas. Ha conseguido mucha menos representación de la que le auguraban, y concretamente en Cataluña no ha logrado ser la gran alternativa contra el independentismo. Así que está por ver si Albert Rivera será capaz de reconocer su fracaso y corregir el rumbo de un partido que se presentaba como la esperanza moderada para votantes populares y socialistas desengañados por sus partidos. La situación actual de Cs será de simple espectador. Su formación parlamentaria no será decisiva ni para PP ni para PSOE.

Podemos ha conseguido 69 escaños y, numéricamente, es el gran triunfador de la jornada electoral, al superar con creces todas las previsiones de esa mayoría de fracasadas encuestas que han tratado de dirigir el voto hacia uno u otro lado.

Pablo Iglesias ha sabido moderar su lenguaje cuando era necesario hacerlo, entrando así en el juego político de decir lo que la gente quiere oír, y ha conseguido transmitir uno de sus principales argumentos de campaña: Podemos puede ser alternativa al PSOE, y más aún ahora que casi ha conseguido fagocitar por entero a Izquierda Unida. Para Iglesias y sus próximos compañeros congresistas se abre ahora un periodo en el que tendrán que demostrar si realmente defienden intereses generales para España (Esa España de la que tanto se avergüenza Iglesias si nos atenemos a sus declaraciones de estos últimos años) o si van a ser el soporte que los nacionalistas necesitan en el congreso para conseguir sus objetivos. Particularmente, yo espero escuchar sus propuestas sociales y económicas, pero a priori me quedo con la segunda opción de las anteriores. Podemos hará el juego a los nacionalistas, como táctica para poner contra las cuerdas al PSOE y envenenar así posibles intenciones de pacto entre socialistas y populares. Hace escasas horas Pablo Iglesias ha mostrado su primer movimiento.


Vistos los resultados electorales, no son pocos los que ya apuestan por una próxima convocatoria de elecciones. No se debe perder de vista que tal cosa es una posibilidad real puesto que, a priori, los posibles pactos se presentan muy complicados. Pero hay un detalle que ha pasado inadvertido para la gran mayoría. UPyD desaparece del Congreso y la primera consecuencia es que abandona todas las causas judiciales por corrupción en las que se había personado. El desastre iniciado por el personalismo de Rosa Díez se ha materializado en la debacle de un pequeño partido que hizo unas cuantas cosas bien y que marcó un ejemplo que ninguna otra formación ha querido seguir. Y a nadie parece importarle. Muchos corruptos estarán más tranquilos a partir de hoy.
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Resultados de las elecciones andaluzas 2015. Entre lo esperado y las hipótesis

Dados como definitivos los resultados de las elecciones andaluzas, se me ocurren varias incógnitas que no tardarán en despejarse.


El PSOE andaluz cosecha el peor resultado de su historia, pero cumple con lo esperado: mayoría simple que le obligará a pactos para poder gobernar. Renueva los 47 escaños, pero perdiendo más de 160.000 votos respecto a 2012. Mayoría simple, que la candidata socialista celebra y vende como si hubiera conseguido una aplastante e histórica mayoría absoluta.

No deja de llamar mi atención que la corrupción de cientos de imputados (líderes incluidos), incontables millones de Euros desaparecidos, y el anclaje ya tradicional de la comunidad autónoma en las peores cifras económicas europeas durante 30 años parecen no ser suficientes motivos para que los votantes andaluces castiguen definitivamente a los socialistas. Lo que demuestra que el voto cautivo, el voto de agradecimiento a la subvención, al PER, al enchufismo y al saqueo sistemático sigue pesando lo suficiente como para alcanzar mayoría simple en una comunidad autónoma de casi 8.5 millones de habitantes.


EL PP consigue 33 escaños de los anteriores 50. Pierde cerca de medio millón de votos, sufriendo la debacle anunciada y esperada. No parece haber extrañado a nadie semejantes resultados. Ni a los propios Populares. ¿Le ha pasado factura al Partido Popular su incumplimiento sistemático de programa electoral, y los cada vez más numerosos escándalos de corrupción? Parece que sí. Pero, volviendo al párrafo anterior, que nadie se llame a engaño. Si el PP, con lo que ha demostrado ser, no ha podido tejer su propia red de corrupción en Andalucía es simplemente porque no ha tenido ni tiempo ni ocasión. Es decir, que no tiene un colchón corrupto suficientemente grande como para amortiguar caídas estrepitosas. En cualquier caso, No será extraño que en Madrid se desate una nueva batalla, quizás más ruidosa que las anteriores, entre Soraya Sáez de Santamaría, cuyo candidato impuso valiéndose de su posición en el partido, y Mª Dolores de Cospedal, a quien le arrojaron su candidato al contenedor de los deshechos con el pretexto de que llevaría al PP andaluz a la catástrofe que, precisamente, ha cosechado el candidato impuesto por la todopoderosa Vicepresidenta del Gobierno central. Tiempo para las puñaladas de frente y los “te lo dije”.

Podemos logra 15 escaños como primer resultado en elecciones andaluzas, y creo que caben perfectamente dos conclusiones paralelas:

Primera; no está nada mal conseguir 15 escaños siendo un partido emergente que nunca antes había estado presente en el parlamento ni en la vida política andaluza. Es todo un mérito, si obviamos que la candidata de podemos no se ha distinguido precisamente por tener argumentos sesudos ni demasiadas propuestas aceptables y si despejamos lo que hay justo detrás de esta candidatura experimental y que planteo en el siguiente párrafo.

Y segunda; Que si bien Podemos se ha presentado por primera vez a estas elecciones, no ha logrado alcanzar esos 20 – 23 escaños que le auguraban varias encuestas de diferente pelaje y condición, a pesar de que tanto sus líderes nacionales y en menor medida su candidata local, han disfrutado desde los inicios del fenómeno Podemos de una publicidad insistente, diaria, machacona y casi siempre dirigida a beneficio del propio partido por ciertos medios a los que solo les ha faltado pasear bajo palio a Iglesias, Monedero y otros como la iglesia católica hacía con Franco en las primeras tres décadas de la dictadura.

Además, la aparición de Ciudadanos, partido al que no pocos simpatizantes del Partido Popular han convertido automáticamente en alternativa de voto, ha contribuido a diluir el curioso efecto consistente en que una parte de dichos simpatizantes del PP estaban dispuestos a votar, como castigo, a Podemos; el único partido que aglutinaba el descontento de no pocas tendencias, aún siendo manifiestamente izquierdista radical.

Ciudadanos irrumpe en escena como la otra novedad, pero con una diferencia frente a Podemos: prácticamente no tenía presencia en las encuestas hasta hace unos 3 meses, durante los cuales su ascenso ha sido sorprendente. Ha cumplido también con las expectativas que le marcaban la mayoría de encuestas, con 9 escaños. Presencia suficiente como para poder ser decisivo en algunos momentos de la incipiente etapa política que se iniciará en breve tiempo. C’s demuestra en estas elecciones que es alternativa y que tiene mucho que decir en este año electoral.

Izquierda Unida baja de 12 a 5 escaños. Durante buena parte del escrutinio estuvo a punto de no obtener representación parlamentaria. Poco que añadir. Un partido que bramaba contra la corrupción socialista, que posteriormente dio su apoyo al PSOE para desplazar a la lista Popular más votada en 2012 a cambio de unos cuantos cargos y formar un gobierno de coalición PSOE-IU que ha seguido sosteniendo la corrupción, estaba condenado a semejante resultado o a algo peor. Su escaños han sido absorbidos por Podemos, quedando en una posición tan insignificante que no parece que vaya a tener la más mínima influencia en la vida parlamentaria andaluza.

¿Y, a partir de ahora, qué?

Que, conforme se sucedan los acontecimientos, tendremos la oportunidad de recordar lo que unos y otros políticos han declarado en precampaña.

¿Apoyará Podemos la investidura de Susana Díaz como presidenta socialista de Andalucía? Siendo el PSOE un partido que se define como de izquierdas (¿?), Podemos no debería tener excesivos problemas en hacerlo. Pero no olvidemos que, si bien con mucha menos saña que al PP, han calificado repetidamente al Partido Socialista como parte de la “casta corrupta”, no hablaría mucho a favor de la coherencia de Podemos el ofrecer un apoyo abierto para formar gobierno. Estoy convencido de que eso restaría expectativas de voto para las siguientes elecciones municipales y autonómicas de mayo, por un efecto de desengaño, en una parte de simpatizantes que tienen a Podemos como referente en el altar de la revolución ciudadana. Además, hay otra variable que merece la pena tener en cuenta. ¿Un apoyo más o menos directo de Podemos al PSOE andaluz, ataría de manos al socialista Pedro Sánchez ante Pablo Iglesias en la política nacional?

En una situación similar está Ciudadanos. Albert Rivera pone como condición a un hipotético apoyo a los socialistas que Susana Díaz fulmine a los anteriores presidentes autonómicos, Chaves y Griñán, imputados en casos de corrupción.  Una opción que considero improbable, porque sería como reconocer que la cabeza del PSOE-A y el gobierno andaluz ha sido partícipe de esa brutal corrupción que, si solo hablamos de cifras, deja de momento a los chanchullos del PP como simples raterías de mercadillo.

Izquierda Unida pasa a ser, prácticamente,, un cero a la izquierda. ¿Pero, y el Partido Popular?

Es el que más curiosidad me provoca. ¿Hará efectivo un apoyo, aunque solo sea de investidura para la presidenta socialista, que demostraría a todos que el PPSOE es una realidad y que su interés primordial es mantener sus parcelas de poder frente a los nuevos partidos que ya se presentan como alternativas a tener en cuenta?


En breves semanas se abrirá el telón y comenzará la representación. Esta vez con nuevos actores. Pero está por ver si el argumento aportará muchas o pocas novedades. No descartemos que Susana Díaz decida aprovechas la debilidad de la codicia humana y “tiente” a algunos Ciudadanos o a otros Podemos con consejerías bien pagadas en un gobierno de coalición. 
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