MARIA TERESA FERNANDEZ DE LA VEGA. CORRUPCION POLITICA.


Si de algo puede servir a los aragoneses que Marcelino Iglesias sea el secretario de organización del partido socialista y, por tanto, tenga que estar a diario en Madrid y aparecer frecuentemente en los medios, será para que más españoles puedan valorar qué tipo de político han tenido y tienen aún los aragoneses como presidente autonómico por tantos años.

Iglesias ha declarado, sin ningún pudor, como suele ser lo normal en un político, que a él no le parece que ellos mismos, los políticos, tengan privilegios. Personalmente, opino que leer tales ideas de Marcelino Iglesias es como conjeturar sobre la honradez del gobierno socialista: tiempo perdido o afán de creer en lo increíble. Puede que ambas cosas.

En realidad, que el secretario general del PSOE incurra en semejantes ofensas a la inteligencia y la honestidad, y que lo haga reiteradamente y a cara descubierta, no pasa de ser una muestra de lo que la política española, reflejo en ocasiones de la sociedad española, ofrece a la vista de todos.

La política española, con la participación inestimable del electorado, es un muestrario de incongruencias. Un escaparate de corrupciones en toda la extensión de la palabra. Desde los políticos que ocupan cargos públicos para enriquecimiento personal, hasta los que detentan cargos para servir mejor su partido y secta política correspondiente.

Desgraciadamente, el cáncer de la política española ha avanzado en plena metástasis hacia todo lo que existe a su alrededor; y la consecuencia más dolorosa de ello es que no existe la separación de poderes necesaria para que toda democracia funcione. En  realidad, tal separación de poderes nunca ha existido en la práctica desde el inicio de la supuesta democracia española. Ahora bien, si al principio de esta etapa “democrática” la intervención del poder político sobre los poderes del estado era más soterrada (si puede decirse de ese modo), en la actualidad los gobernantes ya no parecen sentir la necesidad de disimular sus tropelías. Yo estoy absolutamente convencido de que si la casta política ha llegado a los actuales límites de descaro es, en buena parte, porque no se han encontrado con el reproche frontal de la ciudadanía, tal y como se expresa en la carta de un buen amigo que transcribí y de la que comparto punto por punto.

Recientemente ha sucedido algo que confirma otra vez hasta qué punto las vidas política y social españolas huelen a podrido: María Teresa Fernández de la Vega, hasta hace muy poco vicepresidenta del gobierno de todos los españoles y ahora miembro vitalicio del Consejo de Estado, ha visto como la querella criminal que interpuso contra el diario La Gaceta del grupo Intereconomía, ha sido desestimada por recomendación del fiscal al no apreciar éste indicio alguno de delito en la información que dicho diario publicó respecto al empadronamiento irregular de la entonces vicepresidenta del gobierno en la Comunidad Valenciana y posterior – e irregular por tanto -  presentación como candidata a la presidencia de la comunidad durante las pasadas elecciones autonómicas.

De la Vega no solo arremetió entonces contra el diario Gaceta, personificando su ataque con una querella contra dos máximos responsables de la publicación. En diferentes entrevistas en medios afines al PSOE, acusó a la derecha española de urdir una trama de conspiración y acoso hacia su persona, a la vez que se presentaba como víctima del derechismo rancio heredero del franquismo; argumento habitual en este tipo de situaciones.

Escasos días atrás, la justicia dio la razón al diario y sus periodistas al dejar claro que en los artículos publicados no existe delito; o lo que es lo mismo: los artículos son verídicos y demostrables en base a la documentación presentada por los redactores.

Esta información, más importante y grave de los que pueda parecer a simple vista, ha puesto de manifiesto lo siguiente:

La ex vicepresidenta del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, fue, cuando menos, políticamente corrupta durante su servicio en la vicepresidencia del gobierno.

La ex vicepresidenta del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, pretendió servirse de la justicia y de los recursos del estado, al que contribuimos todos los españoles, querellándose contra un periódico aún a sabiendas de que sus argumentos para su defensa eran absolutamente falsos.

La ex vicepresidenta del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, forma parte del consejo de estado, en calidad de cargo vitalicio, cobrando sueldo aproximado de 70.000€ anuales, además de lo que le corresponda por haber sido vicepresidenta, sin haber sido sancionada ni apercibida por su gobierno ni su partido ante estos los hechos.

La ex vicepresidenta del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, viene a ser un ejemplo más de cómo un político, si dispone de los medios e influencias suficientes, puede delinquir y hacer uso de la justicia a su antojo, sin tener que responder por las consecuencias de sus actos.

El sobreseimiento de la querella interpuesta por la ex vicepresidenta del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, solo ha sido publicado por el propio diario afectado, La Gaceta, y por Libertad Digital. Para el resto de los medios españoles, silencio absoluto.

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