20.12.18


Hace dos noches estaba por escribir unas reflexiones acerca de la situación real del liberalismo en España. Situación que, de ser una catástrofe secular, porque el liberalismo en este país apenas ha sido una entelequia parasitada por izquierdas y derechas, ha pasado a presentar un casi definitivo encefalograma plano que no demuestra otra cosa que una muerte clínica de la que, o se levanta gracias a un verdadero milagro, o sale directamente hacia un entierro de esos que suceden en día lluvioso y cuentan con escasos asistentes.


Cierto es que durante unos pocos años de la era Aznar hubo un espejismo liberal (lo fue solo en algunos aspectos). Pero que se aplicaran algunas medidas liberales a la arrasada economía heredada de la vergonzosa época de gobierno de Felipe González y que esas medidas demostrasen que la economía liberal funciona y crea prosperidad, poco importó a la ciudadanía cuando, en 2004, una serie de atentados orientaron el voto hacia el PSOE y se inició la década y media de ruina moral, ética y social que vivimos, liderada entonces por el infame Rodríguez Zapatero, y continuada por sus dos aplicados y cómplices herederos, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.

Con la perspectiva del tiempo, la aventura del liberalismo español, y me refiero expresamente a publicaciones, blogs y agregadores, porque un autor amigo ya hizo un análisis más político en su blog y lo enlazaré al final de este texto, ha sido una tragicomedia de final anunciado previamente.

Muy pocos blogs liberales quedan de aquél verdadero ejército de publicaciones que aparecieron durante los primeros años de zapaterismo. Y aparecían a puñados; hay que decirlo. Unos, los menos, con mayor acierto a la hora de expresar ideas. Con más cuidado en la redacción y con ideas más claras. Otros, la mayoría, cogían la noticia del día de cualquier medio digital, y escribían prácticamente lo mismo que decía tal o cual diario, haciendo gala de una falta de criterio que sustituían con la repetición de lo que habían escrito sus periodistas preferidos; o compartían y se pasaban entre ellos el odio a Zapatero en forma de caricaturas y chistes.

De los primeros, aunque no daré nombres, había un grupo selecto que, aunque no coincidiesen en sus planteamientos, pues en el liberalismo hay tantas tendencias como tarados pueda haber en una ejecutiva provincial de Podemos, que planteaban un desarrollo liberal de ideas y propuestas que, justo es decirlo, uno agradecía leer.

Pero cualquier cosa que toca el hombre es susceptible de nacer con fallas y de corromperse con el paso del tiempo. Y esa “ola liberal”, de verdaderos liberales de todas las tendencias y de lo que lo fueron por moda o por contestar al autoritario zapaterismo, fue degradándose desde la intención inicial, especialmente desde el momento en el que Rajoy, ya presidente, demostró con sus hechos que quienes habíamos predicho desde 2008 que semejante personaje tenía todos los puntos para ser un desastre como presidente y una bomba de relojería para su propio partido, teníamos toda la razón. Ahora, en 2018, puedo decir sin error que la gran mayoría de esos blogs han desaparecido, o no publican desde hace años. Otros, y aún me sorprendo de ello al recordarlo, dieron un llamativo giro hacia la izquierda, y de defender las libertades individuales a base de magníficos argumentos, borraron buena parte de sus artículos y pasaron a hablar de los “logros sociales” conseguidos por el castrismo, a alabar a Nicolás Maduro como hombre de estado y a rememorar el aniversario de la muerte del Ché Guevara como homenaje a un héroe mientras daban su apoyo a formaciones manifiestamente independentistas o a personajes políticos que, había que estar ciego para no verlo, venían con clarísimas intenciones izquierdistas y liberticidas, tal y como el tiempo se ha encargado de demostrar.

Llega 2019 y el horizonte no parece esperanzador en absoluto para los liberales españoles. Ningún partido nos representa realmente, aunque alguno de ellos se defina como liberal. Pero si rascamos un poco en la superficie, veremos que eso es tan falso como el reciente arrepentimiento de Pablo Iglesias respecto a su pasado chavista. Así que no me queda otra conclusión a la que llegar. Los liberales españoles, como “los últimos de Filipinas”, tendremos que permanecer en nuestros escasos reductos, publicando y defendiendo nuestros principios como bichos raros a los que el mayoritario sistema progre por un lado y los extremistas de izquierdas y derechas por otro, seguirán tratándonos como a trapos viejos.

El Blog amigo El Rincón de la Libertad, cuyo responsable también mantiene un pequeño agregador liberal, es quien ha hecho un análisis más directo en lo político y que merece la pena leer para tomar conciencia de en qué punto estamos a estas alturas.

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