Políticamente correcto

Después de un par de semanas de intenso trabajo y poco tiempo para escribir sobre tantos temas interesantes, corrijo el artículo que estoy a punto de colocar en la web.

Tan sólo me siento un poco decepcionado porque Madrid no consiguió los Juegos Olímpicos de 2012. No creo que sea de extrañar. La política internacional se mueve por laberintos que los ciudadanos no alcanzamos a conocer. Hay ya muchas teorías acerca de este fracaso. Entre ellas podríamos enumerar, por ejemplo, el plantón de Zapatero a Gran bretaña y USA con el asunto de Irak, o que tenemos demasiado recientes aun los Juegos de Barcelona, o puede que haya mas intereses que no sabemos,

En cualquier caso, añadiré a mi lista de reivindicaciones la organización de los Juegos Olímpicos de 2016 para San Mateo.

Ahora que llevamos contadas varias decenas de muertos y heridos en el atentado del metro de Londres, no puedo evitar reflexionar acerca de las genialidades que nuestros políticos nos han ofrecido durante los últimos tiempos.

Me pregunto si la opinión de algunos de nuestros ministros, presidente incluido, habrá cambiado tras el nuevo crimen de aquellos con los que deberíamos sostener una alianza de civilizaciones.

Me pregunto una vez mas donde está aquella progresía de cantantes, actores y otros ciudadanos de buen talante. Esos que nunca se manifiestan cuando sucede, uno tras otro, los atentados de los radicales islámicos.

Me pregunto también, si querer abusar, cuando se dejarán oir en las calles por causa del pueblo saharaui y de las muchas delegaciones españolas que no consiguen bajar del avión allá en Marruecos, no sea que se vea demasiado la falta de derechos humanos que corre por aquel país.

Claro. No hay que disgustar al vecino de abajo. No vaya a enfadarse y nos mande mas ilegales de lo normal a morir en el mar unos, y a mal vivir la mayoría otros cuando llegan a nuestro país. Seguro que es mejor mantener las cosas como están.

El ciudadano medio parece sumergirse cada vez mas en la mojigatería y en la táctica del avestruz, escondiendo la cabeza bajo tierra. Y así nos va. Hoy ya no se puede criticar según que cosas ni según a quien, o corremos el riesgo de que se nos catalogue de cualquier cosa excepto de demócratas. Volvemos a los 80. La década del rodillo, el pelotazo y el vendaval antidemocrático.

En Zaragoza (ya saben; un barrio grande al sur de San mateo, pasada la rotonda de la MAZ) nos espantamos porque un encuentro de hip-hop de dos días se convirtió en una de esas películas en las que los chicos malos se adueñan de un pueblo hasta que se aburren o aparece el Equipo A a darles un buen par de guantadas. Los comerciantes y vecinos sufrieron el vandalismo de un gran numero de incontrolados. La organización se vio desbordada y varios colectivos están pidiendo ya las correspondientes indemnizaciones. Lo que mas me asombra es la extrañeza de algunos ante el desenlace de ese concierto. Me asombra porque no entiendo que otra cosa podían esperar de una filosofía de vida que en buena parte de sus canciones se muestra contraria a la sociedad, familia, instituciones y cualquier otro concepto que signifique un mínimo de orden para el individuo. No hay mas que ver a los chavales que adoptan esa “filosofía”, perjudicando seriamente sus relaciones familiares, su trayectoria escolar y su actitud ante una vida que ellos esperan que transcurra como en las series de televisión.

Al oir en un programa de radio que Llamazares se niega a estar presente en la recepción al presidente de Colombia porque asi protesta por la falta de derechos humanos que sufre el pueblo colombiano, comprendo al fin el gran enigma de la ideología real de Izquierda “Unida” y sus líderes: No condenan el terrorismo de las guerrillas que asesinan, secuestran y sojuzgan a la población de aquel país, no. Prefieren arremeter contra el Presidente democráticamente elegido e ileso de milagro en cuatro atentados ejecutados por esas guerrillas por las que tanto se preocupa Gaspar. Así las cosas, no es de extrañar que adore también a Castro, a Chávez, o a cualquier otro gorila de esos que aun quedan por el mundo, siempre y cuando aseguren ser de izquierdas.

Me divierte más que el president del Barça se baje los pantalones ante los guardias civiles que controlan el detector de metales del aeropuerto del Prat, para protestar y demostrar que es un independentista de pro y un estúpido de gran calibre.

Y me reconforta muchísimo ver que hay un pais que no se ha dejado dividir por los muertos que pone sobre la mesa el terrorismo internacional e islámico. Un país donde la mitad del pueblo y sus lideres no han llamado asesino a su presidente, ni han asediado las sedes del partido contrario. Un país donde el líder de la oposición ha apoyado al presidente de la nación y no ha hecho el juego a los que han pretendido alterar y fracturar la vida democrática de la ciudadanía.

Quizás radique ahí alguna de las muchas diferencias de criterio y visión política entre ese país y el nuestro. Allí los culpables son los terroristas. Aquí los culpables fueron todos menos el buen talante y su progresía de opereta.

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