UNO DE MAYO, EL DIA DE LA MENTIRA.


Celebrar el día del trabajo en el país con mayor número de parados de Europa parece un mal chiste o una broma de mal gusto.


El comentario más acertado que oí ayer sobre las manifestaciones de los sindicatos lo hizo un amigo, en cuya casa estábamos invitados a comer mi esposa y yo. Veíamos en televisión a los líderes de los sindicatos encabezando la manifestación por las calles de Madrid. Nuestro anfitrión, mirando la pantalla, hacía un gesto con el tenedor. “Míralos. Ahí están. Ganándose el sueldo.”


Horas después, repasando los medios digitales, me quedaba el desasosiego de que España está viviendo una situación irreal, inducida desde varias direcciones, pero manejada por una sola mano, que es el gobierno.

En estos tiempos difíciles los hechos califican a sus autores. Los sindicatos han tomado partido por la defensa a ultranza del gobierno socialista. No están por la labor de colaborar para hallar soluciones. Fueron cómplices desde el principio en la táctica de negación y ocultación seguida por el gobierno cuando todos los indicadores anunciaban el declive que vivimos desde hace tiempo, tal y como se comportaron con la última huelga de transporte. Posteriormente Zapatero les pidió cariño y ellos se lo dieron encantados. Había que proteger sus propias subvenciones y el status de bienestar del que disfrutan decenas de miles de liberados sindicales. Los estrategas del partido, con el recompensado y encumbrado Pepe Blanco a la cabeza, son los creadores de la gigantesca, absurda, pero eficiente campaña de distracción que el PSOE mantiene a diario para no asumir costes electorales ni perder el poder.


La cifra de cuatro millones de parados ya es oficial, porque no les quedó otro remedio que reconocerla; la destrucción de empleo en España es la mayor de toda la Comunidad Europea; las previsiones económicas y sociales nos muestran un panorama que no deja lugar a la esperanza. Pero sindicatos, gobierno y partido socialista no dudan en culpar a la oposición, al neoliberalismo, a Bush y a quien se les ponga por delante, Nunca aceptan que han pecado de inacción.


¿Funcionará esta táctica de arrojar balones fuera?. Yo contestaría con otra pregunta. ¿Y por qué no? Ya funcionó en la campaña electoral de 2008. Funcionó en 1993 también, y casi funciona en 1996. España es un país que mira al cielo para no ver los agujeros en la tierra. Y si cae en alguno de ellos, inmediatamente culpa a cualquiera menos a sí misma. Lleva siglos haciéndolo.


Por toda solución, los sindicatos amenazan a la patronal, en caso de que esta pretenda llevar adelante medidas tales como flexibilizar el paro y la contratación. La Reducción del gasto social tampoco entra en los planes sindicales. Entonces, ¿cuáles son las alternativas? La ausencia de critica al gobierno, el linchamiento de la derecha con el exhaustivo recordatorio de los tópicos que siempre han alentado el izquierdismo rancio y sobre todo, y que no falte, la descalificación y crispación, que luego adjudicarán también a la derecha. Como condimento, la búsqueda desesperada de un FILESA que colgarle al PP. Y como toque maestro de la receta, a modo de perejil de Arguiñano, la elevación a los altares de Barak Obama y su supuesto casi absoluto parecido en intenciones y circunstancias a Rodríguez Zapatero. Con todo esto, tenemos distraído al electorado el tiempo suficiente para convencerle de que la ruina que le está cayendo sobre la cabeza es culpa de otros.


Hay quien opina que sería necesario un gran pacto nacional para salir de la crisis. Otros países ya lo han hecho. El propio Obama, nuevo ídolo de los socialistas disfrazados de socialdemócratas (a quienes despreciaban hace tan sólo treinta años) llamó a su gabinete a secretarios y expertos que trabajaron para Bush. Esto, en España, es más complicado. Las desavenencias profundas entre ambos partidos mayoritarios son demasiado profundas. Como muestra, el absurdo y reiterado comportamiento del Partido Socialista de Madrid, que boicotea actos públicos presididos por el Partido Popular, o moviliza sindicalistas disfrazados de sanitarios para que se manifiesten a las puertas de los hospitales contra Esperanza Aguirre. Las dos Españas, revividas y alentadas con propósitos electorales, mientras el paro sigue creciendo Y Zapatero promete cada dos meses el fin de la crisis.


Nuestro anfitrión de ayer, nada sospechoso de simpatizar con el PP, me decía lo que muchos pensamos. “Si hubiera gobernado la derecha, habría disturbios en las calles…” A mí no me cabe duda.


La izquierda siempre ha sido experta en movilizar a la gente por una consigna, aunque luego gobierne y haga lo mismo que hubieran hecho sus odiados “fachas”. Como cuando sacaron a las calles las pancartas aquellas que rezaban…


“…merecemos un gobierno que no nos mienta”

6 comentarios:

Martha Colmenares dijo...

Extrañaba las lecturas y mis paseos por donde los amigos, hoy voy a dar mis cuantas vueltas.
¡Que uno de mayo!
Abrazos
PD. Luego te escribiré

Mike dijo...

Qué alegría verte por aquí, Martha!

Esveritate dijo...

Como se suele decir "tienes más razón que un santo"
Esta es la realidad de España.

Saludos

si, bwana dijo...

Wait & see. Viendo cómo están los campos de fútbol, las plazas de toros y las carreteras en los "puentes", parece que la táctica del gobierno está funcionando. Me temo que la caída va a ser brutal.

Paco Rodríguez dijo...

Yo sindicalista convencido apartidista que no apolítico pues tengo unas ideas, y de izquierdas aunque pueda estar equivocado, siempre digo que quien paga manda.

Esa es la respuesta al adiestramiento sindical de esta España.

Saludos

Likuid dijo...

Lo de los sindicatos es aberrante.