10.7.19

Puede escuchar el texto al final del artículo.

Julio de 2018. Madrid.

.- No nos engañemos. La ingeniería social, venga de donde venga, suele iniciarse con movimientos violentos o con maniobras de desestabilización. Y a veces ambas cosas a la vez. Pero otras veces lleva su proceso desde que se inicia en el punto 1 hasta que llega al punto 2. – Dice mi amigo empezando su postre. Una macedonia que, por el corte irregular de los trocitos de fruta, se ve que no ha salido de una lata. El camarero había dicho que los postres eran caseros, y no mentía.


.- Mira, - continúa - ¿Ves que la historia siempre se repite? Hay cosas que no le puedes presentar al pueblo frontalmente hoy, porque no las admitirán. Si insistes al cabo de un año, tampoco. Pero en diez años les habrás convencido, y sobre todo si has estado haciendo una labor de propaganda bien estudiada e impactante. Si la gente comienza a aceptar mejor lo que les quieres imponer, ya tienes parte del campo libre. Y si desde el principio te ayudas con gentuza que sabes que son corruptos,  aún lo vas a tener más fácil. A unos los compras y ya. A otros, los compras por menos y les aprietas las tuercas, y te obedecen. Pero todos ellos adoran el dinero y el futuro les importa un carajo porque creen que las consecuencias nunca les afectarán. Si planificas bien, ya sabes que te vas a llevar a la mayoría de la gente de calle. Sean azules o rojos. Estén enfrentados o no. Quieran esto o lo otro. Pero a esa mayoría, te los llevas. Y si ves tus planes en riesgo, a los azules les pones una disidencia controlada de color verde y a los rojos otra de color morado. Ya sabes cómo funciona esto. Enfrentas a los de un lado contra otro y los tienes dominados. Con dinero y recursos, hasta puedes sacar la ficha naranja a jugar en el tablero y así no se te escapan ni los timoratos de azul que a veces se sienten un poco rojos.

Miro la mitad de flan casero que me queda. Mi amigo tiene toda la razón. Cualquiera que nos escuchase nos tomaría por conspiranóicos. Pero si esa misma persona tuviese el valor de abstraerse de toda la basura que lee, escucha y ve al cabo del día, posiblemente nos daría algo de razón.

.- ¿Cuántas veces has publicado tú hablando de la manipulación del poder sobre la población, con la política y la propaganda como herramientas?. Yo te he leído muchos artículos sobre eso. Constantemente insistes que esto es real y que la mayoría de la gente no quiere molestarse en verlo.

.- Bueno.. Yo lo veo así. – le contesto- Hay intereses que quieren poblar Europa de magrebíes y subsaharianos. Esto lo sabe todo el mundo. Hace ya treinta años que las pateras van acaparando titulares. Los españoles se cabrean. Lo ven a diario en televisión. Pasa el tiempo y  la maniobra de invasión continúa in crescendo. Los españoles se cabrean aún más, pero no reaccionan. Muchos servicios sociales, al principio los localizados en barrios periféricos, comienzan a tratar con favoritismo a los inmigrantes ilegales. Incluso algunos colaboradores de Cáritas con pequeños locales donde reparten bolsas de alimentos también lo hacen. Las familias españolas necesitadas se quejan. En ayuntamientos, en periódicos, en parroquias… Pero nadie hace nada. Y los españoles se cabrean toda vía más, pero siguen sin reaccionar. A partir de un momento concreto el porcentaje de pateros menores de edad se incrementó. Marruecos, y también Argelia, se quitaban así de encima la sobre carga de menores delincuentes, a los que harían servir como colonizadores de nuestras calles, contando también que muchos de ellos conseguirían llegar a Francia. Pero la mayoría se queda aquí y acaba por colapsar los recursos de los servicios sociales de la infancia y juventud. Los COAs de muchas ciudades pasan de acoger a menores españoles conflictivos separados de sus familias a convertirse en albergues de chavales y no tan chavales marroquíes y argelinos. En esos centros la presión es tal que las bajas por depresión de cuidadores, monitores y vigilantes se cuentan por docenas. En tres décadas hemos pasado de acoger a pobrecitos pateros que casi se ahogan en el mar a tener problemad de orden público a diario con los peores delitos.

.- ¿Recuerdas cuando hace años hablábamos de la otra carne de cañón con mi amigo? – me interrumpe – ¿los subsaharianos que también van llegando por millares? Fíjate cómo de fácil era verlo ya entonces. Esos venían como simple ganado en las pateras. Han terminado por ser otro tipo de invasión más blanda pero también de aire musulmán. Como un complemento a la principal. Unos vienen y se dedican a trabajar, a traer a sus familias y a radicarse en España. Otros, que muchos de ellos ya son inadaptados en sus países, son los de los conflictos casi siempre de baja intensidad. Manteros, delitos menores, hasta que llegan los nigerianos, que llevan sus mafias en la sangre y son mucho más conflictivos que los cameruneses y los demás, se dejan ver demasiado con sus redes de prostitución, drogas y estafas y acaban creando problemas que hay que sofocar.

Recuerdo aquella conversación. Hace muchos años. Charlábamos con un capitán  de la Armada que nos comentaba algo muy revelador entonces sobre las pateras de subsaharianos que comenzaban a llegar a las Canarias, para colapsar los servicios sociales y forzar a las autoridades a destinar más recursos. La versión oficial que muchos medios sobornados estaban publicando decía que esas pateras venían desde Mauritania, costeando hasta Dakhla, y de ahí ponían rumbo a las islas. Pero viendo las características de las embarcaciones, estudiando los puntos donde habían sido interceptadas y comunicándose con un par de antenas de Marruecos, el capitán averiguó  lo que luego le confirmaría un conocido afincado en Tánger: los pateros llegaban en vehículos por tierra hasta Bojador, que está lo suficientemente lejos al sur de El Aaiún como para que nadie se acerque y haga preguntas, y desde Bojador embarcaban rumbo a las Canarias. Mucho más racional sobre el mapa y más práctico para que sobreviviesen la mayor parte de pasajeros.

En mi plato solo queda un trozo de flan casero. Le doy golpecitos con la cuchara de postre mientras recuerdo detalles de aquella charla con el capitán. Yo no lo conocía hasta ese momento, pero resulta que mi amigo y él eran íntimos desde el instituto y mantenían el contacto a menudo.

.- Es curioso que nadie allí quisiera publicar sobre el asunto. -  contesto.

.- Lo que es curioso es que un chaval muy joven que empezaba su carrera en un diario de las islas hizo un reportaje que su periódico no publicó. Y como habló de ese asunto siendo colaborador de un programa de radio local… al cabo de un tiempo el periódico no le renovó el contrato y ningún medio más quiso emplearle. Se desencantó del periodismo y se vino a vivir a la península, a trabajar en un hotel de la Costa Dorada.

Hemos acabado los postres. En lugar de café, he pedido una infusión de cítricos.

.- Si te das cuenta, - comenta mi amigo después de un primer sorbo a su café doble – son dos líneas paralelas muy bien ajustadas. Por un lado la marroquí. Una invasión en toda regla de la que se beneficia Marruecos y de la que sacan partido miles de corruptos españoles. Nos cuelan de todo, y desde hace algunos años hay una parte importante de menores. Críos muchos de ellos sin oficio ni beneficio a los que se sacan de encima porque van a ser más útiles al rey de Marruecos colonizando España que robando por las calles desde Rabat a Fez. Los mandan a vivir del cuento a España, dejan pasar también a unos cuantos emigrantes de más abajo, y de vez en cuando lloriquean con el cuento de que no pueden contenerlos a todos para que España les pague 50 o 100 todo-terrenos y cosas por el estilo. El comisionista español de los vehículos se forra. Un indeseable que no se va de su partido ni con agua caliente. El comisionista marroquí recibe su parte que se la envía el español, o se la lleva éste en persona para pasarse allí unos días de coca y pxxxx, y de los 50 o 100 vehículos recibidos, como no hacen falta tantos, el gobierno marroquí aparta unos cuantos y los vende a Mauritania o a Mali. Un negocio redondo. Y entre todo el barullo de gente que nos cuelan, más los que van y vienen por Algeciras, algún servicio nos meten sin llamar la atención. Y la otra línea paralela es la vía argelina, que procura no mezclarse mucho con la marroquí porque entre argelinos y marroquíes la relación siempre es tirante. Ahora la vía argelina es más crítica para nosotros. El problema ya lo tienen en Francia desde hace mucho tiempo. Hay barrios de París que son Argelia pura, donde la policía tiene auténticos problemas para actuar y los servicios ya casi no infiltran a sus agentes, porque han perdido a unos cuantos reventados a tiros o degollados, así que los monitorizan esos
barrios con vigilancia electrónica recomendada por CIA y MOSSAD. Ese problema comenzó cuando tanto argelino se fue para Francia durante la guerra de la independencia y los años posteriores. Fíjate que ni habíamos nacido. Y ahora, cinco décadas después, Francia ya está en un punto crítico con eso. Ya tiene a los descendientes de argelinos en la política, en la banca, la policía, en cargos de gobierno, en la educación… Y solo ha hecho falta una generación. La nuestra. Y claro que no todos los argelinos y sus hijos son mala gente. Por supuesto que no. Y la mayoría se sienten más franceses que De Gaulle. Serían tontos, si no. Pero entre esos descendientes ya sobresale alguno que reivindica la ley islámica y exige la enseñanza del Corán en las escuelas. En solo una generación. Y a veces la DGSI y la DGSE están desbordadas con el problema. Reino Unido sufre algo muy parecido con los indios y los pakistaníes. Hay una segunda y tercera generación nacidos allí, que en mayor o menor medida mantienen parte sus costumbres aunque viven perfectamente insertados en la sociedad. Pero entre colectivos de esas creencias siempre queda un resto de fanáticos que no conocen su tierra de origen, pero la idealizan. Acaban por odiar a un occidente en el que lo tienen todo, y llega cualquier infiltrado, los localiza en las redes o en los institutos, universidades, parques, centros de ocio… y los gana para la causa. Los servicios británicos están trabajando al 100% contra eso. Y los franceses también. Tratan de contener a la yihad tanto desde el exterior como el interior.

Recordando lo que hablábamos hace casi dos horas en la terraza de la cafetería anterior, voy atando cabos respecto a los inconvenientes que la yihad tiene en su infiltración en Europa por la vía mediterránea.

.- Veamos – comienzo – La vía argelina encontró un verdadero escollo en Córcega y Cerdeña. Un escollo prácticamente insalvable, que es la mafia local de la que todo el mundo vive en mayor o menor medida y a la que todos rinden obediencia. Los golpes se los llevó el idiota de Open Society, que además dejó media oreja en el intento, pero la enseñanza en carne ajena se la llevó la mafia argelina que gana dinero con las pateras de cara a la galería, y que gana dinero también de un modo discreto ayudando a la yihad y colaborando en la ruta de la heroína que pasa por su territorio dirección Italia hacia los países del este. La vía argelina es más peligrosa para nosotros: no nos envía contingentes tan numerosos como los marroquíes, pero sus pateras traen a veces infiltrados que en realidad rara vez son argelinos, sino de otros países musulmanes que son auténticos viveros de la yihad. Aún así, los líderes de la yihad entienden que éstas infiltraciones son muy expuestas al fracaso. De hecho, la Guardia Civil y el ejército tienen servicios de información muy conocedores del mundo musulmán, cosa en la que ya insistió en su tiempo el Teniente Coronel Manglano. No así el actual CNI, que tira más de agentes externos musulmanes, con lo que corre el riesgo de recibir información alterada o completamente falsa.

.- Hasta ahí todo bien. – acepta.

.- Por otro lado – prosigo - la vía turca funcionó muy bien con las caravanas de emigrantes que fueron llegando hasta Europa. La prensa progre europea estaba encantada con semejante marea de “refugiados”. Pero la cosa se torció en Hungría. Orban es un duro y tampoco está para bromas. Comprendió que aquello era una invasión encubierta casi idéntica a las caravanas de centro América rumbo a Estados Unidos. Además, tiene el apoyo mayoritario de sus paisanos. En otros países de mayor militancia progre, los medios y los políticos calentaron el ambiente con sus arengas y sus consignas. Cuando se dieron cuenta de que por cada huido de la guerra les habían colado a uno o dos indeseables, en Alemania y los países nórdicos de acogida ya tenían ciertos barrios dominados por delincuentes y a la población atemorizada. Todo muy Soros. Y en España está sucediendo exactamente lo mismo en la costa mediterránea y en algunas zonas del interior. España pronto tendrá su propia Francia ocupada por el Islam, que será Cataluña, donde los independentistas prefieren una inmigración que no sea hispana y los musulmanes obtienen ayudas y beneficios que son una locura para la estabilidad de cualquier estado que se precie. El terreno catalán está preparado desde hace muchos años, y ni los tarados líderes indepes aceptan admitirlo. También van incorporando musulmanes no nacidos en España en puestos de responsabilidad. Estos indepes son los que piensan que el Islam les agradecerá todo lo que hacen, pero no ven que para el Islam que viene y se asienta, todo el que no es fiel es infiel y merece el degüello o la violación. Ese proceso de islamización va ya tan acelerado que estoy seguro de que antes de dos o tres años Cataluña tendrá alcaldes, concejales y hasta algún consejero de procedencia islámica.

Mi amigo asiente.

.- Acuérdate de lo que dijo Manglano aquella vez, un año antes de retirarse; – y con el dedo índice de su mano derecha se da ligeros toques en la sien, en un gesto muy suyo. -  que los servicios de un país deberían estar para defenderlo desde dentro y desde fuera, y no para cosas como proteger a un inútil de sus queridas y de sus hijos no reconocidos. Él siempre insistía en que nuestros servicios deberían contar con suficientes personas, formación y medios. Hoy, ni diez CNI valen un CESID ni todos sus directores valen un Manglano.

Cuando mi amigo nombra a Emilio Alonso Manglano, vienen a mi mente recuerdos en cascada de una época, entre final de los 80 hasta su relevo como director de La Casa en el 95. En los servicios, decir que tales o cuales tiempos fueron convulsos es casi estúpido, en cierto modo. En los servicios nunca hay tranquilidad. Pueden sucederse tiempos más o menos inquietos o intensos. Pero tranquilidad, nunca. Es algo propio de este trabajo.

Sin embargo, aquella época fue particularmente “movida”. Un alto pico de actividad independentista en Canarias, Ceuta y Melilla, patrocinada por “el amigo marroquí”, la lucha secreta contra ETA, con la que no pocos estábamos de acuerdo y deseábamos que se ordenase subir el listón, hasta el curioso caso de un arrepentido de la mafia gallega de la droga, custodiado en un piso franco de Tarragona durante casi un año a la espera de juicio y al que hubo que sacar a toda prisa hacia otra localización cuando un periodista avisó de que alguien le había puesto precio y facilitado el lugar de su escondite. Durante aquellos casi diez años hubo historias para una crear un teleserie de 10 temporadas, a 22 capítulos cada una.

Luego vendría el atentado contra Aznar, del que el futuro presidente de la nación se salvó de verdadero milagro, y que ETA pudo realizar gracias a la ayuda de un ex legionario francés argelino que les facilitó algo de lo que nunca se habló en los medios porque tal información fue omitida en la versión oficial. Información que La Casa supo vía CIA por cortesía del MOSSAD. Muchos años después ese mercenario y exlegionario francés moriría castrado y degollado en Libia tratando de proteger a Gadafi en la batalla de Sirte.

Mi amigo ha terminado su café doble. Los bebe como yo la Coca Cola. Pide otro, esta vez con hielo. No me parece mala idea. Yo pido otra infusión de cítricos, y le digo al camarero que me traiga hielo también. Vemos la televisión hasta que el camarero vuelve con nuestras consumiciones. Está comenzando el programa Sálvame. No puedo evitar decir:

.- Fíjate. Ahí tienes otra herramienta de ingeniería social. Un tarado presentando un show en el que unos tarados hablan de la vida de otros tarados para un público de tarados.

Ríe a carcajadas. “tú siempre haciendo amigos”, asegura, al tiempo que el camarero vuelve con nuestras consumiciones. Cuando se aleja, reanudo la conversación.

.- La vía argelina de infiltración tendrá éxito si no la paran a tiempo. Deberían haber aprendido algo de esta guerra encubierta con Marruecos. Me revienta que la gente y los medios acepten los hechos sin apenas cuestionárselos, sea por dinero, por desinterés o por ignorancia.

Él remueve su café con hielo, haciendo tintinear los cubitos contra el vaso. Yo aún muevo  mi infusión con la cucharilla, esperando que pierda algo de temperatura para poder meter el hielo sin que se derrita tan rápidamente.

.- La historia oficial y más admitida por la mayoría fue que el desastre para España comenzó con los atentados del 11M y el inicio de la era Zapatero – continúo - Pero ya sabes que yo siempre insistí que, en realidad, aquello se puso en marcha con el Experimento Perejil, como lo llamé en un texto que colgué anónimamente en la red en 2006 y que desapareció en cuestión de horas.

.- ¿Por qué no volviste a subirlo? -  me pregunta mientras entra un grupo de turistas   asiáticos y el camarero les va asignando mesas. – Mira. Chinos listos. Huyen del calor.

.- Nunca volví a subirlo porque hubiera sido una pérdida de tiempo. Además, en las pocas horas que estuvo en ese foro, solo uno contestó con comentarios inteligentes. El resto no escribían más que consignas neofranquistas y otros colgaban vídeos de aquél programa de Canal + que se burlaba de la cabra de la legión con los guiñoles del gobierno del PP.

Lo que yo llamé el Experimento Perejil no era más que una teoría de quien esto escribe a tenor de ciertos hechos. Una secuencia de hechos que debió abrir los ojos a ciertos líderes políticos sobre quienes eran realmente nuestros amigos y quienes nuestros enemigos en occidente en aquella primera mitad de década de inicios del siglo XXI. Pero esos políticos estaban más ocupados en asegurar su propio futuro antes que en tratar de blindar la seguridad de una nación a la que ciertos intereses habían decidido tomar por su laboratorio favorito para ensayar cómo un sistema puede venirse abajo horadándolo desde la base mediante la corrupción,  la ingeniería social y el miedo controlado.

Continuará.



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