Castro enfermo

Hace unos días los colaboradores de un programa de radio recordaban aquel año 1975 en el que Franco estaba apunto de morir; habiendo pasado mil veces por el hospital y habiéndose emitido otros mil partes por “el equipo médico habitual”.

Todo eran rumores y desmentidos sobre el incipiente fin del dictador y el clima en las calles era de expectación, miedo, esperanza, incertidumbre...

Treinta y un años después se repite parte de esa historia, pero al otro lado del atlántico. Cuba ha vivido ya varios días sin Fidel al mando. Aquello debe ser para estar allí y contarlo. La policía política intentando controlar los rumores y a quienes los lanzan a la calle. Los defensores del dictador inquietos por el futuro de la isla y los que están hartos de tanta falta de libertades y bienestar esperando a que reviente Castro de una vez.

Ya no vivía Carrero Blanco cuando Franco murió. La posibilidad de continuismo de la dictadura había volado (literalmente) un par de años antes. Pero en Cuba es distinto. El dictador quiere asegurar la supervivencia del régimen nombrando sucesor al sanguinario de su hermano Raúl, quien dirige desde hace décadas la policía política del país, con todo éxito.

Aquí, el amigo Llamazares, que es incapaz de condenar ese régimen porque debe parecerle menos dictadura que otros, pide que los Estados Unidos respeten la soberanía popular del pueblo cubano. No se le ocurre pensar que esa soberanía no se respeta desde hace más de cuarenta años.

Las recientes declaraciones de la Vicepresidenta De La Vega sobre el diálogo con ETA y el apagón informativo hasta Septiembre han pasado casi inadvertidas en la prensa y en la calle. Quizá porque lo del apagón informativo no es novedad, quizá porque el país está de vacaciones y no interesa lo que pueda decir un miembro del gobierno a estas alturas de la película.

Pero la suerte a la que me refiero es la que tiene De La Vega para que esas declaraciones no nos parezcan atentatorias contra la libertad de información. Es que la actualidad cubana, a pesar de todo su secretismo típico de dictaduras rancias, da para mucho estos días.

El gobierno castrista (es mas exacto llamarlo a sí que llamarlo cubano) se retrata una vez mas como lo que es y que yo me callo. Su comunicado, dirigido al mundo libre, anuncia que “TRANSICION” es una palabra que no forma parte de los cubanos de aquí”

Que se lo digan a los presos políticos de la isla. Esos de los que no se habla en ciertos ambientes y tendencias de nuestra democracia.

Y Yola Berrocal sigue en su carrera hacia la alcaldía de Marbella. Gracias al cielo que semejante noticia no trasciende.

Mientras tanto Galicia arde por la maldad de algunos pirómanos, pero no hay pancarteros que movilicen a la progresía para que vaya a apagar fuegos. Será porque es mas peligroso que limpiar chapapote o porque ahora gobierna allí otra ideología?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta el paralelismo que has hecho con los últimos días de los dictadores. Me parece de lo más gráfico, es más, lo he utilizado en un par de clases de historia porque para los alumnos creo que resulta de gran ayuda entender las cosas a través de situaciones paralelas.
Por lo demás quiero añadir un comentario sobre el panorama político o la manera de hacer política en España. La visita a Galicia de Zapatero y Rajoy fue secundada por gritos como "¿estáis aquí por la mariscada, no?". Comprendo a esa gente que grita. Los gestos para la galería deben quedarse allí, sí, en la galería, en un armario o donde sea. Para figurín ya está el Rey, que vaya él... ayy, no, que está de vacaciones...
abrazos de n.
(nos vemos el miércoles en la academia)

wanted dijo...

harley c. defreitas