No puedo negar que hay que tener mucho valor para decir las cosas que uno siente, cuando esas cosas van en contra de tus colegas, del propio gremio o de fuertes intereses económicos.

Así que me quedé muy sorprendido , conduciendo hacia el trabajo una mañana, cuando oí al cocinero Santi Santamaría hacer público lo que pensamos muchos aficionados a la cocina, y lo que piensan buena parte de los profesionales de la hostelería cuando ven en televisión algunas “novedades” en ciertos programas culinarios.

Arremetió Santi sin contemplaciones contra la corriente de esnobismo que arrastra desde hace muchos años a algunos profesionales reconocidos y otros tantos críticos de los medios. Repartió también para aquellos restaurantes que justifican, a base de decoración en el salón y en sus platos, las desvergonzadas “clavadas” en sus precios.

Quizás no esté yo totalmente de acuerdo con él en la forma, pero si en el fondo. Una vez - Tan sólo una vez, no me pillan en otra - fui a comer a uno de aquellos restaurantes que comenzaron a ponerse de moda al final de los 80. Restaurantes de diseño como el que abrió en el Paseo de Ruiseñores de Zaragoza y que cerró dos años después. De la nueva cocina de tal y tal. De los de plato enorme y decorado con cenefas imposibles, ración mínima en el centro y todo lo demás adornado con unos chorritos de salsa de no se qué. Servilletas con puntillas y mantel Windsor. Una comida que costó un ojo de la cara para irnos decepcionados y hambrientos y que finalizó comiéndonos unos hot dogs en el Hamburgo’s de Marceliano Isabal.

Hace unos días sentí un mosqueo parecido cuando vi en televisión a Arzak (¡¡¡con lo que ha sido Arzak!!!) explicando cómo elaboraba una salsa negra de puerros a los que previamente había socarrado para convertirlos literalmente en ceniza. Eso si: Advirtió que no conviene abusar de esa salsa por su fuerte sabor y porque puede resultar indigesta. ¿Entonces para qué demonios la inventa?. Hubiera sido igual si hubiera batido un poco de nata con unas cuantas colillas de Ducados.

Que Santi Santamaría haya soltado por esa boca semejantes cañonazos me parece no solo divertido, también un buen ejercicio de autocrítica hacia la élite de una profesión equiparable a la de ciertos artistas que, por haber conseguido notoriedad, pintan cualquier melonada sabiendo que dejarán boquiabiertos a los bobos de los alrededores.

Ayer leí un articulo firmado por un “experto” (bobo) que se preguntaba qué ha hecho realmente Santamaría por la gastronomía en este país. Hace falta ser mediocre para poner en duda la trayectoria de un profesional que ha escrito varios y reconocidos libros sobre la materia, que dirige el restaurante Evo en el espectacular entorno del hotel Hesperia Tower de Barcelona; que tiene concedidas – si no recuerdo mal - tres estrellas Michelin, y que colabora con la enciclopedia Larousse Gastronómica, entre otras muchas publicaciones, con la fundación de Ayuda contra la Esclerosis Múltiple.... y que es un firme defensor de los menús populares de dos platos, agua pan y postre, que se pueden consumir en muchos lugares respetables sin necesidad de entrar con la visa oro en los dientes.

Porque he de confesarles que las mejores albóndigas con tomate y pimiento que he comido fuera de casa las sirven en una auténtica tasca de las que ya no quedan, en Morata de Jalón, muy cerca de la plaza del Ayuntamiento. Las especias justas en un tomate frito sabrosísimo que cubre hasta la mitad tres albóndigas grandes como pelotas de ténis. Y mientras las devoras, puedes charlar con la cocinera y su hijo el camarero, todos sentados a la misma mesa, acerca de cómo ha ido la matanza de este año. Es la ventaja de llegar un poco tarde a comer. ¿Quién da más?

Me voy a cenar.

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12 comentarios:

Anónimo dijo...

Que aproveche la cena! Recuerda que tenemos pendiente una charla sobre madejas y demas

Buen Post!

Anónimo dijo...

No sabras un lugar decente para comer en Ejea o Alrededores???

C.

Mike dijo...

¿Qué tal, C.?

Te cuento:

Entras a Ejea por la carretera de Erla. Pasas recto la rotonda del SuperSabeco y a 100 mts. te das de morros con el Restaurante Goya. Menu a buen precio, bien servido. Sobre todo los entrantes y las carnes en salsa.

Mas tipico aragonés es Lo Fogaril. El unico inconveniente es que hay que llegar muy pronto, porque siempre esta abarrrotado.

En verano, mejor al Goya. Más fresco.

¡¡¡bon apetit!!!

Anónimo dijo...

¿De donde carajo sacas el tiempo para opinar de cocina tambien?

Olga aun me recuerda aquellas pizzas de atun con queso azul y cebolla muy picada que nos preparaste Puerto Naos.

¡¡¡Cuando vuelvas a La Palma no te sacaremos de la cocina!!!

Angel.

Mike dijo...

¡Puerto Naos! Con todo el atlántico para quien lo contempla...

Dale un beso muy fuerte a Olga. A ti un abrazo, que darte un beso me daría asquito... Juas!!!

Sigue pendiente el cabrito con mojo y papas.

Anónimo dijo...

Hola! Hoy es fiesta en Zaragoza!! Asi que nos vamos a comer a ese lugar de la almunia que nos dijiste hace meses.

Ya te contare...

V.A.

Anónimo dijo...

Felicidades por lo de periodista digital. que calladito te lo tenias.

el consejo del restaurante de Ejea estoy de acuerdo. muy bien el Goya.

C. Martinez

Anónimo dijo...

y que te parece arguiñano???

Mike dijo...

Mi opinión (la de un sencillo aficionado a la cocina) es que Arguiñano es un gran comunicador que ha logrado crear un pequeño imperio con su productora audiovisual. Tiene mucho mérito colocar sus programas de su propia productora en varios canales de TV; tanto de cocina como de bricolaje, claro.

Como cocinero creo que no aporta demasiado a la gastronomía de andar por casa, pero cae bien a la audiencia y eso es lo que importa. sus programas estan muy bien elaborados, aunque un profesional como él no debería usar ciertas costumbres que sanidad prohibe en las cocinas de los restaurantes.

Por otra parte, conozco a un par de personas que han comido en su restaurante de Zarauz y dicen que lo unico que te sirven "como para echar cohetes" es la factura.

La fama cotiza mucho.

Me cae simpático. Pero el modo de hacer de José Andrés me gusta mucho mas.

El peor (para mi gusto): el de Localia. Aburre hasta las piedras y la camara no muestra bien los planos.

azul_y_plata_puro dijo...

lo

Anónimo dijo...

es una pena que haya tantos restaurantes en los que pagas mas por la decoracion que por lo que te sirven. Aunque tambien hay algunos de menu que cocinan de pena.

Mike dijo...

Otro donde no se come mal es el Marivella, en Calatayud. El único inconveniente es que va muchísima gente cada día.