Agravios comparativos de Parásitos televisivos

Durante estos últimos días, mas que nunca quizás, he tenido que refrenar el impulso de gritar el hastío que siento hacia esos malditos “periodistas” de lo rosa, mas bien venido a rojo sangre o rojo tripas, revenido ya desde hace tanto tiempo a negro putrefacto.

Una vez mas los programas de mas éxito para las audiencias, el share, el prime time y la madre que los parió a todos ellos, construyen espacios de una hora, dos o lo que sea necesario, para mantener al espectador morboso enganchado a la pantalla. Poco importa ya la calidad de la realización o la variedad de los contenidos. Al público le basta con que hablen, opinen y griten una cuadrilla de enterados de los mas variados pelajes, mientras las pantallas planas que tienen a la espalda reproducen los mismos tres o cuatro videos una y otra vez.

Hace un par de semanas me pareció delirante un programa en el que entrevistaban (parece que por enésima vez) a una chica lesbiana que años atrás participó en un reality. Aunque no ganó, se preocupó bien por aparecer continuamente en los medios casándose con otra lesbiana, participante de reality también. Posteriormente se separaron, con lo que se aseguraron varias entrevistas y portadas de revistas. En la actualidad, su pareja es algo aproximado a lo que intentaré describir a continuación:

Imagínense una mujer con tendencias lésbicas que intenta imitar la apariencia masculina. Para ello se ha operado para extirparse los senos, amen de pedir en el registro civil que se le cambien su nombre femenino por otro masculino. Su conversión a “hombre” no se completará con un implante de pene porque a su “novia”, la del reality, no le gustan los tíos. Ha descubierto que le van las mujeres masculinas que no se pongan pito. Por supuesto, y para no desentonar de la corriente “liberal” que impone estas prácticas y su comprensión al gran público, los colaboradores del programa en cuestión lo ven todo como algo natural y nada extraño. Culmina el programa con la mujer-hombre-o-lo-que-sea-que-dice-que-es conectada a un detector de mentiras y respondiendo a preguntas sobre sus relaciones sexuales, mientras suenan de fondo delirantes exclamaciones y risas de los participantes del programa; destacándose cierta periodista histérica por naturaleza.

Debe ser por eso; por que este tipo de cosas son “naturales” y nada “extrañas”, que los programas con contenidos de esta clase proliferan en los horarios supuestamente reservados como infantiles. Para que no nos preocupemos, para que veamos que no pasa nada de nada, que todo es admisible, normal, recomendable y cuidadoso con la juventud, los tacos que profieren constantemente los concursantes de los realities con anulados con un pitido o con un silencio. Menos mal. Ya estamos mas tranquilos, hombre. Así un día tras otro hasta que todo esto acaba por parecernos normal. De verdad que yo hasta me siento raro por no tener en mi casa o en el vecindario ningún personaje semejante.

Lo que ya me ha parecido absolutamente despreciable, por la forma de tratar el contenido, ha sido el seguimiento que algunos programas han dedicado al penoso episodio de la muerte de Erika Ortiz. Parecían algunos periodistas a los galgos impacientes por ver abrirse la puerta y salir corriendo por el canódromo. Impacientes para que pasara un día, o dos, y poder declarar los primeros que la Ortiz se había suicidado, que había dejado unas cartas...

El método para construir los programas sobre esta muerte fue exactamente el mismo que los anteriores: cuatro o cinco videos retrospectivos de la difunta, paseando con el novio, con su hija en brazos, repetidos constantemente y hasta la saciedad, mientras uno u otro reportero preguntan como se siente a todo aquél que se les cruza por delante. Por otro lado, los periodistas sentados en el sofá del plató se recrean una y otra vez en hacernos notar cuán humanos son los familiares de Erika. Cómo se abrazan unos a otros. Que sufrimiento se refleja en sus rostros...

Los que viven de escribir artículos y libros sobre estas gentes se empeñan en hacernos comprender hasta la lágrima que la élite también llora. Que sufre. Que nace, crece se reproduce y como son humanos, pues mueren y desaparecen. Como cualquiera de nosotros. Viven del erario público pero se compungen ante la desgracia.

Me encantaría poder decir a alguno de esos “informadores” que ya lo sabemos. Que no somos tontos. Que son humanos y las tragedias les hieren. Que no nos cuenten cuentos de hadas, princesas y príncipes, para después esperar el final feliz o el triste y publicarlo en letras de molde. Que es muy normal que la reina abrace a su nuera y la consuele - ¡¡¡ oh, que humana es ¡!! – y que las infantas y consortes se vean abatidos.

No es mas que un agravio comparativo hacia cualquier ciudadano que haya perdido un hermano, o un hijo, o a sus padres. Lo anterior, lo de la lesbiana enamorada del lesbiano “natural” y “normal” es un espectáculo de esos que hoy se llevan. Una enorme estupidez. Una de esas situaciones que no contribuyen en nada a la educación de los espectadores y que llena los bolsillos de no pocos parásitos. Pero esto, lo de el dolor “humanizado” de los ricos que también lloran es lamentable e irrespetuoso con la fallecida, los familiares y los demás que vivimos en este país.

Mis humildes condolencias a los familiares de Erika Ortiz. Para ella mi pena mis oraciones y mi compasión por alguien que ha dispuesto erróneamente de su vida en un momento de debilidad.

Para los parásitos, nada.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi me a parecido vergonzoso como algunos locutores han querido explotar la pena para sacar mas partido a la noticia de la muerte de esta chica. Vaya mierda.

mjd

Anónimo dijo...

Tenias razon hace años cuando comentabas que el fenomeno de la telebasura iria a mas. se veia venir. A ver como estamos dentro de unos años mas...

Anónimo dijo...

cada semana que se cumpla de la muerte de esta pobre chica nos lo recordaran en las teles. lo que nos espera!!!
j.

Anónimo dijo...

es igual. cuando hayan exprimido la noticia ya nadie se acordara de ella. a no ser que aparezca algo turbio en su vida, y telecinco lo explote otra vez durante semanas...

Anónimo dijo...

a lo major es que hoy mas que nunca estamos manejados por los programas de la tele. sobre todo de cadenas como tele5 que basan su programacion de tarde en 2 o 3 famosos y nos bombardean con eso. Viven de la carroña.

Pedro.

Anónimo dijo...

viva la panto!!!!