Mentiras de Estado


O el silencio, o una nueva campaña de desprestigio y satanización.

Una de las dos cosas le espera a la AVT si sigue insistiendo en que el ministro Rubalcaba debe dimitir por haber mentido al asegurar en 2006 que estaba “plenamente verificado” el alto el fuego de ETA. Me inclino por la segunda. El gobierno del PSOE sabe bien – por haberlo hecho ya en muchas ocasiones – que, teniendo de su lado a la mayoría de medios de comunicación, unos con mayor saña que otros, pero todos ellos serviles a la hora de obedecer a la voz de su amo, no le resultará complicado volver a meter bajo la alfombra los flecos que sigan apareciendo de la negociación continuada con ETA durante la pasada legislatura.

Hace tiempo me discutía alguien que en política no siempre es posible ser pragmático. Yo le rebatía argumentando que sí, que en política es posible ser pragmático siempre pero, para la mayoría de los políticos, no siempre es conveniente. Y uno de los ejemplos de los que hablábamos era, precisamente, la situación que el gobierno llevó a la AVT en estos pasados años.

Dicha asociación existe para dar apoyo a las víctimas del terrorismo. Entonces el lógico que se muestre en contra de cualquier negociación con los terroristas, como lógico es también que se eche a la calle cuando algunos de los asesinos más sanguinarios obtienen prebendas como consecuencia del dialogo con ETA o cuando ETA dicta la agenda con condiciones ante las cuales cualquier persona digna se levantaría de la mesa para no volver jamás.

A pesar de todo lo dicho y de la cantidad de muertos que los terroristas llevan a sus espaldas, para una parte importante de la sociedad española, aleccionada convenientemente los medios polanquistas y similares, la AVT ha sido una de las principales culpables – junto al PP – de la tan manida crispación; enemigo inventado por la izquierda, verdadera especialista en borrar su propio pasado, convertir en mitos a asociales y asesinos y manipular el escaso criterio de su enorme bolsa de voto cautivo y subsidiado.

Procurando pues ser pragmático, el continuado interés del PSOE por hacer aparecer, entre otros, como malos y culpables, a la AVT, solo puede obedecer a un intento de distraer a la opinión pública sobre los verdaderos culpables de la vuelta de ETA a las instituciones y de la negociación durante la falsa tregua – en realidad rearme- de los terroristas.

Pragmatismo es reconocer que hay diarios y canales de radio y televisión que han colaborado, sin ningún disimulo algunos, con el Gobierno, en la vergonzosa maniobra de la primera legislatura ZP, en aislar a la derecha, anudándole al cuello el famoso cordón sanitario tan celebrado por la progresía a sueldo, con sus colectivos sensibles, sus actores subvencionados y ciertos elementos del poder judicial que han seguido el guión establecido desde el 12-M de 2004. Es pragmatismo porque es sujetarse a la realidad, tirar de hemerotecas y comprobar cómo, cuando conviene, vuelven a la actualidad el Prestige, el Yakolev y la guerra de Irak, a las mentes de la mayoría de los votantes de izquierda, que no recuerdan – y, por tanto, no hablan – de los muertos del incendio de Guadalajara, abandonados a su suerte, ni de los voluntarios a los que la Junta de Andalucía prohibió colaborar en el derrame de fuel de la bahía de Algeciras, ni del atentado con muertos en Barajas al que Zapatero llamó “accidente”, ni de tantos otros escándalos que se cubren usando los más variados métodos goebbelianos.

Pragmatismo es asegurar que más de once millones de votantes no están en desacuerdo con que un presidente de gobierno y sus ministros hayan mentido, manipulado y ocultado la calamitosa situación de España frente a la crisis anunciada por otros desde hace más de un año o, como el caso que nos ocupa, hayan puesto alegremente la unidad de España en manos de nacionalistas y terroristas.

Pragmatismo, por mi parte, es asegurar, me caiga lo que me caiga encima, que buena parte de nuestra ciudadanía no siente, pero sí consiente. A las últimas elecciones me remito.

Claro que merecemos un gobierno que no nos mienta, como proclamaba uno de tantos slogans de la izquierda en oposición, que luego caen en el olvido cuando llegan al gobierno. Pero España necesita, aunque no se si aún lo merece, tener una población con verdadero criterio a la hora de votar a los diferentes partidos.

Será por eso, porque hay mucho español falto de criterio pero con su ideario metido hasta las vísceras, que hay tanto político que no teme mentir y cambiar su discurso dependiendo de hacia dónde sople el viento.

9 comentarios:

Martha Colmenares dijo...

He llegado a la conclusión que toda esa gente "falta de criterio" le gusta que le mientan. Quizá por ello tenemos lo que tenemos.
Un saludo desde Venezuela, Martha

Jorge dijo...

Un gran post. Eres valiente al opinar en público de este modo. Estoy de acuerdo contifo.

Saludos

Anónimo dijo...

Bien argumentado.
Pero yo cambiaría la palabra pragmatismo por objetividad
así yo lo comprendo mejor.
besos a todos:
Vanessa

Gazulin dijo...

No te falta razón en todo lo que cuentas, es triste ver la demonizacion de la AVT, mientras estos impresentables que gobiernan España admiten mentir sin ningún pudor, porque saben que tienen a los borregos prestos a votarles.

Saludos...

Mike dijo...

Tú, Vanessa, con tal de tocarme los pragmatismos...

Carlos Roig Fdez. dijo...

Es esa falta de criterio la que nos esta llevando a la ruina, no solo económica.

España podría volver a ser un país referente en muchas cosas, como hace algunos años. Hoy estamos metidos en un pozo de conformismo y asentimiento que nos impide mirar a nuestro alrededor.

Enhorabuena por tu blog. Impecable.

Anónimo dijo...

Aunque se supiera la verdad del 11-M, que?

Iría a la carcel alguno de los políticos que hicieron leña de ello?

Reconocería el pueblo español que se dejo llevar por el miedo y la manipulación? O miraría para otro lado?

Anónimo dijo...

sois lo peor. fachas y crispadores.

F. Fuentes dijo...

Mucha gente de la calle está convencida de la participación de ETA en el atentado.

Tarde o temprano se descubrirá todo.