
Hay naciones que no se avergüenzan de su bandera, ni de sus símbolos, ni de su historia. Ni siquiera necesitan defender su uso, porque sus ciudadanos aman su tierra, su nación y su constitución.
Que ejercen suficiente autocrítica sobre sí mismos como para reconocer sus fallos y valorar sus aciertos. Para pedir abiertamente la dimisión de un líder inepto, incluso los votantes de su propio partido.
Que, aún siendo tan demonizados por quien nunca ha puesto un pie en ellos, acoge al visitante con educación, reciben al nuevo vecino con un postre o un obsequio y defienden los valores de la convivencia y de la vecindad.
Que ni sus ciudadanos ni sus líderes – si son creyentes – dudan en agradecer o pedir a Dios públicamente, porque practicar una religión y compartirla no supone encasillamiento ni descrédito.
Que sus docentes creen y defienden la excelencia del individuo como contrapunto al igualitarismo forzado que nivela a la baja a los alumnos y a las futuras generaciones.
Que no conciben legislar como si los ciudadanos fueran potenciales delincuentes.
Que no consideran como lujo lo que es de primera necesidad.
Que no condenan la individualidad, la privacidad, el trabajo duro, la competitividad; porque son principios que pueden convivir perfectamente con la diversidad social, política, religiosa y étnica.
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Para toda mi familia y amigos en los Estados Unidos, ¡¡¡Feliz 4 de Julio!!! ¡¡¡Feliz Día de