El lamentable circo de los medios


El lamentable circo de los medios me recuerda, cada vez más, a una bandada de buitres atentos, sobrevolando a un animal moribundo, esperando que deje de vivir para repartirse los despojos.

Poco antes del mediodía he leído en un medio digital que la infanta Elena podría emplear como excusa, para conseguir la nulidad eclesiástica de su matrimonio, que su todavía esposo consumía drogas ocasionalmente antes del matrimonio.


El asunto no me importa lo más mínimo. Es otro matrimonio más que se rompe, por las circunstancias que sean. Con tremendas connotaciones publicas, de acuerdo; pero para mí no deja de ser un matrimonio más. Se prepara un gran revuelo en redacciones de diarios e informativos y mucho me temo que oiremos hablar de este asunto, al menos los primeros días del escándalo, hasta hartarnos.


Lo que sucede es que no todo el mundo lo ve así. Hay mucho barro a remover y muchísimo dinero a ganar. Y seguro que no faltarán voluntarios para levantar la alfombra y mirar con lupa todo lo que puedan encontrar. Desconozco las intenciones de quien haya podido publicar esta noticia. De hecho, ni siquiera sé aún si está suficientemente contrastada. Pero sí que sé algo a ciencia cierta: los buitres han aparecido sin tardanza. Ya están describiendo círculos sobre Marichalar, sobre la infanta Elena y sobre quien haga falta. Tardan poco en oler la inmundicia.


Hace tan solo una hora, frente a mi televisor, he visto como un programa de Antena 3 ya estaba emitiendo, en su habitual programa mierdoso de la noche de los viernes, la elucubraciones de un grupo de periodistas de la víscera hablando de ambos personajes y de sus andanzas de juventud. Ni medio minuto he aguantado. Al cambiar a Telecinco, veo un avance del programa mierdoso de los sábados noche, en el que adelanta que mañana emitirán un completo dossier sobre el asunto en cuestión. Ya imagino a los Sopenas y a las Iglesias de turno afilando las uñas para quedar bien ante quien les contrata por sus sobredosis de bilis y malas intenciones. Reconozco que, si no despreciara tanto este tipo de shows, me quedaría mañana a verlo, solo por presenciar cómo se las ingeniará Sopena para culpar de esta situación a Aznar, a Franco, a la Iglesia Católica y al Liberalismo americano. Le creo capaz de intentarlo.


Dicen unos y otros que se espera un comunicado de la casa real. Posiblemente, dicho comunicado no sirva más que para echar más leña al fuego. En los últimos años, los comunicados de los asesores que el rey de algunos españoles tiene, no han servido para afianzar la confianza o la credibilidad necesaria para enmascaras problemas o incidentes. Sea porque no resultaron convincentes, sea porque la monarquía ya no es tan tabú como antaño, no creo que de este modo se vayan a calmar las ansias de despojos de toda esta caterva de devoradores de basura que abundan en los medios españoles, y que viven como especies protegidas gracias a la doble moral de los directivos de los canales de televisión, de radio y de diarios.


Hoy, la crisis ha sido menos crisis, y los presupuestos generales del estado, presentados por Solbes con su natural y arrolladora simpatía, han pasado más desapercibidos de lo que hubiera sido de desear. Quizás sería aconsejable poner la solución de este nuevo escándalo en manos de la ministra Maleni. O Marichalar y Elena lo arreglan por las buenas, o les espera la ministra en la calle y los pone firmes con un buen par de …

4 comentarios:

Julio dijo...

Tienes mucha razón, las televisiones parecen un ventilador que arroja mierda con la excusa de la información. Me gustaria saber el dinero que se mueve, por ejemplo, con la publicidad contratada en uno de esos espacios.

Angela Torres dijo...

Los programas del corazón a hacer caja...

Butzer dijo...

Es la ley de la demanda, como se harta de repetir las televisiones. Cuando estrenan un programa más o menos decente, y empieza a bajar la audiencia, meten algo de telebasura y la audiencia empieza a subir... ¿Cómo van a poner un programa decente?

J. Santos dijo...

Pues hala, que Letizia se destapa y ya no parece tan periodista como fue antes. Ahora quiere prohibir los teléfonos con cámara en el clegio de su niña. Menudo concepto de la democracia tiene la republicana-monarquica esta.