
Leo la noticia en un medio digital de Florida, Estados Unidos. Janet Napolitano (en la foto), gobernadora del estado de Arizona, se perfila como seria candidata a ocupar la Secretaría de Estado de Seguridad Nacional.
Los rumores provienen, según LifeSiteNews.com, de algunos otros medios digitales que, a su vez, dicen tener buenos contactos en el staff del partido demócrata. De hecho, parte del círculo civil que ha apoyado y financiado la campaña de Obama se caracteriza por su apoyo incondicional a planes anti-vida y anti-familia.
Janet Napolitano, que fue una de los incondicionales de Obama desde el inicio de la campaña electoral, se significó hace tiempo como una de las defensoras extremas del aborto en cualquiera de sus múltiples prácticas y a cualquier edad del feto, y en concreto del llamado método de Aborto por Nacimiento Parcial, método este último considerado como uno de los más atroces, que ella ayudó a mantener en vigor vetando su prohibición. En otra ocasión, ignoró una petición para impedir a las farmacias que pudieran suministrar libremente píldoras abortivas, por el hecho de que dicha petición estaba hecha bajo consideraciones morales y religiosas. Por otra parte, tiene mucha experiencia en el trato de problemas de inmigración ilegal y el narcotráfico, por lo que muchos están expectantes ante el giro que podría suponer la gestión de Napolitano en dicha secretaría.
Otra conocida abortista (al igual que su esposo), la senadora Hillary Clinton, parece favorita en los medios para ser nombrada Secretaria de Estado. Y otro favorito del futuro presidente también figura en las quinielas para ocupar un alto cargo: Tom Dashcle, senador que también vetó la prohibición del aborto por Nacimiento Parcial, además de promover el reparto de pildoras abortivas en los institutos de educación secundaria.
Barak Obama, en su web oficial, mostró recientemente lo que el llama su “agenda de derechos civiles”. En dicha agenda publica su intención de acometer ciertas medidas populistas – en mi opinión –, tales como promover leyes contra la discriminación de homosexuales en las empresas privadas; leyes que podrían obligar a dichas empresas a contratar una cuota de homosexuales, al estilo de ciertas leyes de paridad que conocemos por España. Dentro de la estrategia de Obama de fomentar la presencia de los homosexuales en las altas instancias del estado, estaría dispuesto a impulsar el nombramiento de Steve Hildebrand, uno de sus más eficaces estrategas de campaña, como siguiente secretario del Comité Democrático nacional.
Creo que Obama, si decide acometer definitivamente estos planes, estará cometiendo dos errores. Uno, liberalizar el aborto en contra del gran sector conservador de la nación, con lo que podría fracturar gravemente y por mucho tiempo la convivencia entre algunos sectores de la sociedad que, en algunos casos no dudarían en radicalizar sus acciones para defender el derecho de los no nacidos.
Dos. Poner cuota para la participación de ciertas personas, según su orientación sexual, en la vida económica del país. Además de ser, en muchos casos, un agravio comparativo, no deja de suponer un tremendo acto populista con el que agradecer el apoyo financiero a la campaña hacia la presidencia, por parte de algún influyente lobby.
¿Evitarían dichas leyes que siguieran existiendo casos de discriminación a la hora de contratar personal de hostelería heterosexual en ciertos establecimientos de Key West, Florida, por ejemplo? No lo creo.
Recientemente, alguien me sugirió que para poder tener mayor amplitud de miras, yo debería prescindir de mi modo cristiano de ver la vida para poder racionalizar un debate. Gran error. Suponer que una creencia religiosa honesta pueda impedir ser objetivo en un análisis es dar por sentado que todo creyente puede ser un fundamentalista. Creo que eso depende de cada individuo. En mi caso, no puedo tener principios cristianos de “quitar y poner” según sea el problema al que me enfrente. Si hiciera tal cosa, caería en un relativismo que no quiero tener cerca. Por eso, con respecto a los homosexuales, ya expliqué en cierta ocasión que no apoyo la homosexualidad, pero que practicarla es decisión de cada uno. No creo que sea homófobo defender que me parece absurdo promocionarlos por el hecho de serlo. En el caso del aborto, defiendo por encima de todo el derecho a la vida del no nacido, que es el verdaderamente inocente y victima de los abortistas.
Si estas cosas suceden, asistiremos a la tan esperanzadora para unos era Obama como la era del fortalecimiento del Abortismo por encima de los derechos del no nacido, primero en los Estados Unidos y, después, por imitación, en los países gobernados por partidos “progresistas” que ahora se ven deslumbrados por el brillo populista y marketiniano del nuevo ídolo mundial.
Los rumores provienen, según LifeSiteNews.com, de algunos otros medios digitales que, a su vez, dicen tener buenos contactos en el staff del partido demócrata. De hecho, parte del círculo civil que ha apoyado y financiado la campaña de Obama se caracteriza por su apoyo incondicional a planes anti-vida y anti-familia.
Janet Napolitano, que fue una de los incondicionales de Obama desde el inicio de la campaña electoral, se significó hace tiempo como una de las defensoras extremas del aborto en cualquiera de sus múltiples prácticas y a cualquier edad del feto, y en concreto del llamado método de Aborto por Nacimiento Parcial, método este último considerado como uno de los más atroces, que ella ayudó a mantener en vigor vetando su prohibición. En otra ocasión, ignoró una petición para impedir a las farmacias que pudieran suministrar libremente píldoras abortivas, por el hecho de que dicha petición estaba hecha bajo consideraciones morales y religiosas. Por otra parte, tiene mucha experiencia en el trato de problemas de inmigración ilegal y el narcotráfico, por lo que muchos están expectantes ante el giro que podría suponer la gestión de Napolitano en dicha secretaría.
Otra conocida abortista (al igual que su esposo), la senadora Hillary Clinton, parece favorita en los medios para ser nombrada Secretaria de Estado. Y otro favorito del futuro presidente también figura en las quinielas para ocupar un alto cargo: Tom Dashcle, senador que también vetó la prohibición del aborto por Nacimiento Parcial, además de promover el reparto de pildoras abortivas en los institutos de educación secundaria.
Barak Obama, en su web oficial, mostró recientemente lo que el llama su “agenda de derechos civiles”. En dicha agenda publica su intención de acometer ciertas medidas populistas – en mi opinión –, tales como promover leyes contra la discriminación de homosexuales en las empresas privadas; leyes que podrían obligar a dichas empresas a contratar una cuota de homosexuales, al estilo de ciertas leyes de paridad que conocemos por España. Dentro de la estrategia de Obama de fomentar la presencia de los homosexuales en las altas instancias del estado, estaría dispuesto a impulsar el nombramiento de Steve Hildebrand, uno de sus más eficaces estrategas de campaña, como siguiente secretario del Comité Democrático nacional.
Creo que Obama, si decide acometer definitivamente estos planes, estará cometiendo dos errores. Uno, liberalizar el aborto en contra del gran sector conservador de la nación, con lo que podría fracturar gravemente y por mucho tiempo la convivencia entre algunos sectores de la sociedad que, en algunos casos no dudarían en radicalizar sus acciones para defender el derecho de los no nacidos.
Dos. Poner cuota para la participación de ciertas personas, según su orientación sexual, en la vida económica del país. Además de ser, en muchos casos, un agravio comparativo, no deja de suponer un tremendo acto populista con el que agradecer el apoyo financiero a la campaña hacia la presidencia, por parte de algún influyente lobby.
¿Evitarían dichas leyes que siguieran existiendo casos de discriminación a la hora de contratar personal de hostelería heterosexual en ciertos establecimientos de Key West, Florida, por ejemplo? No lo creo.
Recientemente, alguien me sugirió que para poder tener mayor amplitud de miras, yo debería prescindir de mi modo cristiano de ver la vida para poder racionalizar un debate. Gran error. Suponer que una creencia religiosa honesta pueda impedir ser objetivo en un análisis es dar por sentado que todo creyente puede ser un fundamentalista. Creo que eso depende de cada individuo. En mi caso, no puedo tener principios cristianos de “quitar y poner” según sea el problema al que me enfrente. Si hiciera tal cosa, caería en un relativismo que no quiero tener cerca. Por eso, con respecto a los homosexuales, ya expliqué en cierta ocasión que no apoyo la homosexualidad, pero que practicarla es decisión de cada uno. No creo que sea homófobo defender que me parece absurdo promocionarlos por el hecho de serlo. En el caso del aborto, defiendo por encima de todo el derecho a la vida del no nacido, que es el verdaderamente inocente y victima de los abortistas.
Si estas cosas suceden, asistiremos a la tan esperanzadora para unos era Obama como la era del fortalecimiento del Abortismo por encima de los derechos del no nacido, primero en los Estados Unidos y, después, por imitación, en los países gobernados por partidos “progresistas” que ahora se ven deslumbrados por el brillo populista y marketiniano del nuevo ídolo mundial.