MUSTAFA ABERCHAN, OTRO AGITADOR SIN ESCRUPULOS.


A Mustafa Aberchán hay que reconocerle, cuando menos, la cualidad de la constancia.


Si hay alguien empeñado en rentabilizar el victimismo y fomentar la mala imagen de los musulmanes en España, es Aberchán. Lleva empeñado en tales cometidos desde sus inicios en la vida pública. Y lo hace con verdadero ahínco. Sus manifestaciones, calculadamente provocadoras, buscan la agitación y el enfrentamiento racial y religioso. Hay quien opina en Melilla que este personaje no es, ni más ni menos, que una cabeza de puente establecida por el rey de Marruecos, como en su día lo fuera Dudú. Un desestabilizador que conoce muy bien como remover los ánimos de los más desfavorecidos para alentarles contra lo cristiano y lo español. Vistos los resultados de Aberchán como opositor y como gobernante de Melilla en su tiempo, me queda la duda de si realmente es un promarroquí convencido o un arrivista que se comporta como tantos otros cuando tiene algo de poder en su mano.


Hace casi diez años presumía Mustafa Aberchán de ser tan tolerante como para tener en su grupo político a diputados de varias culturas y creencias. Ahora no duda en aconsejar a los musulmanes que se separen de los cristianos. Es bien preocupante que un político tenga comportamientos erráticos que le llevan a cambiar de opinión de modo tan radical.


CPM, la Coalición por Melilla que dirige el ex presidente de la Ciudad Autónoma, no se presentó a las elecciones europeas. Sin embargo, el propio Aberchán pidió el voto de sus seguidores para el PSOE. Para ello se sumó – nunca es tarde – a la liga de los obsesionados contra Aznar y por la guerra de Irak. Declaró que el Partido Popular es enemigo de los marroquíes y responsable del millón de muertos de Irak. Todo en una carta dirigida a los electores melillenses que fue denunciada por el PP ante la Junta Electoral Central. Es decir; otro llamativo ejemplo de político autoproclamado defensor de la tolerancia que argumenta su discurso procurando la agitación de sus seguidores. Precisamente, lo que menos hace falta en Melilla; un verdadero agitador de masas que ha tenido que visitar los juzgados en varias ocasiones para responder por injurias y calumnias.


Tradicionalmente, los gobiernos españoles y la corona se han mostrado bastante indiferentes en lo referente a Ceuta, Melilla y las presiones marroquíes. A muchos ciudadanos nos resulta muy complicado aceptar que las periódicas provocaciones de Mohamed VI, gran amigo de Juan Carlos I, ejerce sobre ambas ciudades autónomas, queden sin contestación. Si en algún lugar de España es necesario algún partido que no se avergüence de defender los intereses nacionales, es en el norte de África.


¿Existe hoy algún partido en España capaz de semejante labor?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mike: me cuesta muchísimo entrar en tu página. Cada vez que lo intento se me cuelga el navegador y lo he intentado con IE y Firefox. Ahora lo he conseguido después de insistir casi una hora.

Mike dijo...

A veces pasa con algunos blogs de blogger.

Lo siento mucho. Gracias tu perseverancia.

CHOPINGO dijo...

Mike.
Este pues terminara sacandose una foto con el de las alianzas.