6 DE DICIEMBRE, DIA DE LA CONSTITUCION



Hoy, 6 de Diciembre, España celebra el día de la Constitución. Hace 31 años que los españoles se rigen por esta ley máxima que iguala a todos los ciudadanos y garantiza sus deberes, derechos y libertades.


Tal aseveración, en los tiempos que vivimos, refleja hasta qué punto nuestra sociedad, liderada por la clase política que la gobierna y dirige, prefiere esconder la cabeza bajo tierra para no reconocer los serios problemas que desgastan a diario a la nación y a la convivencia social.

España es poco más que un enfermo terminal engañado. Enfermo que cree que todo va razonablemente bien, al margen de pequeños problemas cuya importancia exageran los catastrofistas. No deja de ser una paradoja la celebración del Día de la Constitución mientras las iniciativas de grupos independentistas, que se amparan a conveniencia bajo la constitución del 78 cuando les interesa, promueven al mismo tiempo el ataque frontal contra la legalidad y la supuesta independencia del poder judicial.

Si bien es cierto que jamás he oído a nadie celebrar el Día de la Constitución como tal, en lugar de una fecha libre más en el calendario laboral, prueba del escaso interés del ciudadano por la política y lo social, también es cierto que la clase política en general ha ofrecido durante estas décadas de democracia el peor ejemplo que pueda darse.

Los políticos han transmitido a la sociedad la idea de que “todo vale”. Uno de los aspectos más característicos de la Constitución, que enseña que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, es absolutamente falso en la práctica. Ni los ciudadanos son iguales, ni las comunidades autónomas son tratadas por igual, ni los diferentes partidos políticos trabajan para que el principio de igualdad sea real y firme. En realidad, bajo mi punto de vista, es completamente contraproducente que una carta magna como la española hable de dicho principio en un país cuyo jefe de estado reina, como así hará su hijo por el hecho de ser su hijo, y cuya familia y allegados son tratados con unos privilegios sobre los que no tienen ningún mérito ni merecimiento y que les distingue del resto de españoles.

El Estatuto de Cataluña, pendiente de aprobación por un Tribunal Constitucional que tampoco necesita de mucha presión para demostrar hasta qué punto está dominado por políticos, es como una cuña que desestabiliza todavía más el precario equilibrio del Estado Español. Los separatistas catalanes, con el apoyo tácito de Rodríguez Zapatero y el Partido Socialista, buscan la creación práctica del estado catalán; y uno de los pasos previos es la aprobación definitiva de este estatuto, que podría llegar a ser el empujón definitivo hacia la desigualdad entre comunidades autónomas. Desigualdad que se ha dado durante las pasadas tres décadas, en detrimento de aquéllas que nunca supusieron un potencial vivero de votos para ciertos partidos políticos, y que no tenían un fenómeno de nacionalismo forzado e inventado al que agarrarse para justificar algún hecho diferencial que les hiciera parecer “diferentes” y, por tanto, merecedores de un trato de privilegio.

Jamás he celebrado el Día de la Constitución como tal. No seré yo quien defienda esta ley porque la considero tarada desde su nacimiento e instrumento de quienes se han servido de España para sus propios intereses personales y de partido. No creo en una constitución a la que se mantiene en pié como un ídolo de barro ante el que dejar ofrendas sin valor, mientras sus valedores usan la ley a su antojo para promover el asesinato de los no nacidos, el ataque frontal y sin disimulo contra la institución familiar, el menosprecio a las libertades individuales, el amparo del terrorismo de estado y sus secuelas actuales de intervencionismo en la sociedad civil.

4 comentarios:

J. F. Sebastian dijo...

¿Igualdad? Que empiecen ellos mismos a aplicarse el cuento. Fuera los multisueldos vitalicios, las pensiones abusivas y los privilegios fiscales. Lo llaman Constitución; en mi pueblo la ley del embudo. Si quieren hacerse ricos que se dediquen a la actividad privada.

Paco Rodríguez dijo...

Una Constitución que nació adulterada y vive adulterada y manipulada según quien gobierne.

Un saludo compañero

Caballero ZP dijo...

Desgraciadamente hace mucho tiempo que se dejo de cumplir con la misma, aunque hay artículos que nunca se han cumplido.
Saludos

vazquez74 dijo...

La Constitución se elaboró por un grupo de ciudadanos de diferentes ideologías y se intentó hacer una Norma fundamental en la que tuviesen cabida diferentes visiones políticas.
No es la Constitución perfecta, desde luego, pero desde luego es mucho mejor que las "constituciones partidistas" que se creaban en beneficio del gobernante de turno.
El gran logro de la Constitución del 78 es que pudo cobijar dentro de sus artículos políticas tan dispares como las de la UCD, los gobiernos de González, las dos legislaturas de Aznar y el actual de Zapatero.
Otra cosa es que se discuta la conveniencia o no de la forma de la Jefatura del Estado, yo no soy monárquico en absoluto, creo que esa es una gran rémora que algún día nos tendremos que sacudir, pero hasta entonces tendremos que apañarnos. Desde luego no es culpa de la Constitución el que tengamos un Rey, el responsable fue Franco que por cierto sigue siendo el ideólogo de cabecera de gran parte de la derecha nacional, mal que pese a algunos.
Me preocupa que pretendáis desprestigiar una Constitución que en muchos aspectos es modélica, supongo que a algunos os gustaría más tener las "tablas de Moisés" como Carta Magna.
Atentamente.