MEDIDAS DE SEGURIDAD EN AEROPUERTOS



Occidente presenta varios puntos débiles de los que se sirven los terroristas islámicos para perpetrar sus atentados. Por supuesto, es imposible controlar todo hasta el punto de que un atentado sea imposible. En ese aspecto, el factor riesgo siempre existe. Pero hay otras circunstancias que ayudan a los criminales. Una de ellas es la desidia de muchos occidentales o lo fácilmente que se dejan llevar por la falta de responsabilidad ante cualquier situación de alerta.

Desde el último atentado en una línea aérea norteamericana, en el que todo lo que consiguió, afortunadamente, un desalmado islamista fue hacer humo con su ropa interior, varios aeropuertos de distintos países están adoptando el uso de scanners corporales para aumentar la seguridad del pasaje de cada vuelo. La polémica por esta medida de seguridad surgió casi al momento. Frente a muchos que no ven ningún problema en tener que pasar por dicho scanner antes de subir a un avión, se han alineado otros que ven en este sistema una flagrante invasión de su intimidad.

Como suele suceder en estas ocasiones, muchos han comenzado a hablar sin estar debidamente informados sobre el funcionamiento de estos scanners. Están más preocupados por que una máquina pueda revelar, bajo la ropa, unos kilos de más o una ropa interior que no sea del gusto de los vigilantes de aeropuerto. Sin embargo, la privacidad de los pasajeros que pasan por el scanner está garantizada. El vigilante que controla el scanner no ve a los pasajeros que entran en el área de escaneado. Para él, cada persona que pasa por delante es una visión en radiografía. Nada más. No puede saber ni el color de cabello de la señora que tiene al otro lado de la pantalla, ni si el pasajero siguiente lleva barba.

De nuevo, los enemigos de occidente se aprovechan de la ignorancia y la falta de responsabilidad de unos cuantos occidentales, que prefieren correr el riesgo de saltar por los aires o terminar sus días flotando en medio del océano antes que mostrar su faja reductora en una pantalla. Lo verdaderamente grave es que las quejas de estas personas puedan coaccionar a gobernantes partidarios de lo políticamente correcto a no tomar las decisiones necesarias. Esperemos que no suceda tal cosa en España. Pero esperémoslo con fe; porque si tenemos que esperar a la responsabilidad de nuestro gobierno frente al terrorismo, aún tendremos que pedir perdón a los lapidadotes por pretender protegernos contra ellos.

1 comentarios:

Eduardo de la Fuente dijo...

Entiendo que el asunto de los escáneres corporales es espinoso pues habrá quien entienda que atenta contra el Derecho Fundamental a la Intimidad. Aún así, si se demuestra que no es perjudicial para la salud y se regula su uso, no me parece mal que se ponga en marcha. Por desgracia, son muchos los que quieren atentar contra nosotros y nuestra forma de vida, que aún imperfecta es mejor que la oscuridad propia del medievo que ellos proclaman.

Entre 1996 y 1999 fui supervisor de handling de una compañía aérea. Entonces decíamos que los que “tienen medios para atentar no son tarados y los tarados no tienen los medios”... Hoy los tarados tienen los medios y hay que frenarlos.

Un saludo.