LOS QUE LE LLAMABAMOS ADOLFO


Hace mucho tiempo que yo deseaba poder leer algún libro sobre Adolfo Suárez y su periodo público durante la transición pero, hasta hace un par de semanas, no había encontrado un libro que me ofreciese una visión del personaje como la que yo buscaba.

Durante estos últimos catorce días he leído un trabajo de Luís Herrero por el que sentía verdadera curiosidad: “Los que le llamábamos Adolfo”. Como cualquier libro que me gusta, he utilizado un método simple pero muy efectivo para comprender y asimilar el argumento: comenzar a leerlo de nuevo una vez terminado por primera vez.

Herrero confiesa, desde las primeras páginas de este libro, su admiración por Suárez. No en vano ambos tuvieron una relación prácticamente familiar en todos los aspectos, dada la estrecha amistad del ex presidente de gobierno con Fernando Herrero-Tejedor, padre de Luís y, por aquellos años, Gobernador Civil de Ávila y de Logroño y Fiscal General del Estado, entre otros muchos cargos de relevancia,

Sin embargo, ni la admiración ni el cariño fraternal por Adolfo Suárez han sido obstáculos para que el escritor, siguiendo su habitual estilo directo y correcto, exponga luces y sombras de aquél periodo histórico de España. El afán de Adolfo Suárez por abrirse camino y ascender en el mundo político, su nombramiento como Presidente de Gobierno por el rey Juan Carlos I, su posterior elección en la campaña electoral de Junio de 1977, el periodo de desmoronamiento de UCD y la victoria del PSOE, la fundación del CDS, o las vicisitudes familiares que marcaron tan profundamente su vida familiar, han sido narradas por Luís herrero con respeto, pero también con suficiente objetividad, Solo de este modo el autor podría haber contado con la misma sinceridad sus momentos más cercanos y más lejanos políticamente, así como los más afectuosos y los más distantes en su relación personal.

Interesante es también la descripción general del entorno de Suárez. Sus amigos, no fueron tantos los sinceros como pudiera suponerse, sus buenas y malas relaciones con el rey, Felipe González y otros significados personajes de la vida política y social, su especial cuidado en no participar en operaciones turbias para que nadie pudiese involucrarle verdaderamente en casos de corrupción, y, finalmente, los primeros años en los que Adolfo Suárez comienza a despedirse de la realidad, poco a poco, debido a un trastorno degenerativo que le apartará definitivamente del mundo, aunque esté constantemente rodeado de sus hijos.

“Los que le llamábamos Adolfo” me parece un libro absolutamente recomendable. Me ha hecho revivir ciertos momentos de la historia de España que yo contemplé desde la adolescencia, sobre los que me aporta ahora una mejor perspectiva. Pero si algo no he llegado a comprender a estas alturas es el porqué de la polémica que acompañó a su publicación y que tanto revuelo ocasionó en ciertos círculos políticos y periodísticos. No es un libro tan crítico como para ello.

2 comentarios:

JOSÉ dijo...

Me lo apunto.

Un Saludo, Mike.

BOIRA_A dijo...

Es un buen libro, pero calla mas de lo que habla, entendiendo de que el autor ha vivido mucho de lo que que sabe y de lo que calla.

Sinceramente aunque el libro es bueno yo esperaba mucho mas
Un placer leerlo y es d elos libros que se recomeinda no prestar aunque si regalar
Libro prestado es libro perdido