COLABORACION MARTIN CID. 9 DE SEPTIEMBRE.


Con unos días de retraso, publico este artículo de Martín Cid. Un recomendable acercamiento al mundo de la literatura.

9 de septiembre: aniversario del nacimiento de Leon Tolstoi
por Martín Cid

Literaturas, lo que se dice grandes literaturas, pocas hay: están la española, la inglesa y la francesa, desde luego, pero también (y no menos importante) sobresale, ni menos ni más que las otras, la gran literatura rusa, madre de tantos y tantos grandes autores. Ya que ha sido hace relativamente poco su aniversario, me gustaría recordar la figura de Liev Tolstoi.

Y es que Tolstoi fue tal vez el más grande novelista clásico de todos los tiempos. Y lo fue en cuanto a manejo de personajes y estructura literaria, en esas grandes obras publicadas por entregas que cobraba a millón la página (que nadie se asuste, es una frase hecha). Tolstoi escribió primero Guerra y Paz entre 1865 y 1869 para redactar seguidamente Anna Karénina entre los años 1875 y 1877, quizá sus dos novelas más famosas.

Para quienes no se hayan acercado aún a la gran obra del gran maestro ruso les daré una frase: Tolstoi supone el culmen de la novela en cuanto a cohesión de personajes con el trasfondo histórico-social que los rodea. Ya decía Kerouac que no había encontrado novela más perfecta que Guerra y Paz. Quizá tenga razón (habría que añadirle Un Siglo de Cenizas y alguna genialidad más) y quizá tenga más razón porque se trata de una obra nacida de la imperfección: de la imperfección de un pueblo que lucha y se apiada en el paradigma de huir y enfrentarse, entre el odio y la miseria y entre la paradoja de ser cobarde para poder existir: ¿heroísmo? Grandísimas diferencias vemos con otro gran escritor ruso (aunque algo posterior) como Dostoievsky, sí, pero también grandes similitudes: si en Tolstoi este tiempo de cambio se vive como algo histórico en el propio contexto de la novela, este mismo contexto es el que configura la psicología del personaje en Dostoievsky. Pensemos un momento en las dos grandes novelas de los dos grandes autores (Guerra y Paz, y Crimen y Castigo): el asunto de Napoleón ha cambiado tanto a Pierre Bezukhov como a Rodion Romanovich Raskolnikov. Si bien los trasfondos son diferentes, los personajes rusos siempre se han visto abocados a este devenir histórico que modifica sus vidas y conciencias (también en los casos de Gorki, Pushkin, Turgeniev, Gogol y tantos y tantos otros). Así, siendo el primero de los grandes escritores rusos, Tolstoi es precisamente el más perfecto por tratarse del modelo más puro y, quizá, también más afrancesado (en el sentido de la novela moderna).

Tolstoi es también el escritor de los grandes espacios abiertos (esto tampoco es mío, pero no recuerdo dónde lo leí) como Dostoievsky es el narrador de la tortuosa ciudad. Es el hombre que mejor trata una novela que podríamos calificar fácilmente de “inglesa” (claramente, sin llegar nunca a serlo): las fiestas en sociedad y la frivolidad y los grandes viajes y los personajes excéntricos y las grandes damas que, finalmente, se mantienen siempre en pie (mucho tiene que ver la Katy Scarlata O’Hara de Lo que el Viento se Llevó con la Sonia de Guerra y Paz). Es la grandeza dentro de la miseria de la guerra y la miseria dentro de la selecta sociedad: como todos los grandes, la novela se construye en torno a paradojas que se reconstruyen y cambian, a veces diametralmente otras no, dentro de la propia narrativa interna del relato.

Mientras Dostoievsky se cierra hacia lo interior, Tolstoi se erige en su antítesis porque el exterior se adueña de la idiosincrasia del personaje, de las costumbres de sus miembros y de la tierra seca y nevada que un día los vio crecer. Ahora los personajes de Tolstoi vuelven a rezumar vida cuando menos nos lo esperamos, con una Anna Karénina esperando el tren.
Nunca estuvo más viva.

**Martín Cid es autor de las novelas Ariza (ed. Alcalá, 2008), Un Siglo de Cenizas (ed. Akrón, 2009), Los 7 Pecados de Eminescu (e-book) y del ensayo Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción (ed. Akrón, 2010). Fundador de la revista cultural Yareah.

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