9.12.19


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En diciembre de 2004, poco más de medio año después de que Rodríguez Zapatero llegara a la presidencia del Gobierno de España gracias a la masacre del 11-M, fue aprobada la aberrante Ley de Violencia de Género con todos los votos unánimes en el Congreso de los Diputados.


Franklin Delano Roosevelt dijo en una ocasión:

“En política nada ocurre por casualidad; Cada vez que un acontecimiento surge, se puede estar seguro de que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera”.

Y yo soy uno de los muchos que, durante años, sigue defendiendo que lo sucedido desde aquellos terribles atentados no obedece a la casualidad. Estoy absolutamente convencido de que la llegada al poder de un inepto sin contenido alguno como Rodríguez Zapatero y la siguiente, acelerada y forzada implantación de la agenda globalista en todas sus variantes en España no obedeció ni obedece a una serie de hechos que han ido surgiendo sobre la marcha de los acontecimientos.

Desde aquél aciago año 2004, el número de organizaciones, fundaciones y demás chiringuitos construidos con la supuesta finalidad de defender a las mujeres maltratadas han crecido exponencialmente. En la primera mitad de este año 2019 se estima que entre gobierno central y autonómicos, asciende a un total de 150 millones € la cantidad dedicada a subvencionar a las miles de asociaciones, fundaciones y observatorios que el feminismo auspiciado por políticos y advenedizos ha creado por toda España. Si nos atenemos solamente al ejemplo de Andalucía, el derroche de dinero público resulta pavoroso. Tan solo allí, el Instituto Andaluz de la Mujer manejó casi 43 millones € para repartir entre los diversos tinglados que el feminismo, con la inestimable ayuda de los lobbies de la ideología de género, han ido construyendo precisamente para recaudar todo lo que el poder político esté dispuesto a entregarles. Y lo más sangrante de todo ello es que de casi 43 millones, solo 1.8 millones fueron destinados a ayudar a mujeres en situación de necesidad. El resto, según la documentación que se ha publicado desde que el PSOE perdió el gobierno andaluz, se ha dedicado a sueldos, gastos corrientes y otros gastos varios. Cifras que, de nuevo, demuestran que tras la gran propaganda de la defensa de la mujer lo que subsiste es el interés económico y político. Si extrapolamos esta realidad andaluza a la que se vive en toda España, veremos que este fraude económico, ideológico y social aumenta exponencialmente.

Aún con toda la gravedad que semejante despilfarro supone, no solo por este caudaloso derroche de dinero, sino también por el enorme engaño y la vil manipulación que se hace de las tragedias vividas por tantas mujeres para el provecho de unos pocos, seguramente lo más sangrante y sórdido es la manipulación de la realidad respecto al número publicado de agresiones y muertes, y la ocultación de la cantidad de otras víctimas, los hombres, a quienes en esta nueva sociedad española iniciada por Zapatero y sus secuaces y continuada por el traidor Rajoy y su banda de asaltadores de caminos, no se les adjudica otro papel que el de maltratadores y homicidas.

Según datos de 2018 extraídos del INE, organismo oficial que los ha publicado de modo que no resulten tan accesibles como los que afectan a las mujeres, conocemos que en España la manipulación mediática, auspiciada por el poder político rendido a la ideología de género de la agenda globalista, oculta la siguiente y lastimosa realidad:

.- 81 víctimas de asesinatos y homicidios cometidos por mujeres.
.- de las 81 víctimas, 52 fueron hombres, incluyendo a menores de edad.

Y otro dato que habla de lo insidioso de la inconstitucional Ley de Violencia de Género, que niega la igualdad de todos los españoles ante la ley para castigar más a los hombres que a las mujeres si ambos comenten el mismo delito de agresión, aprobada en votación unánime incluso por los diputados que en privado se mostraban en desacuerdo con ella, es el que desvela desde que dicha ley entró en vigor, hasta final de 2018, las autoridades a cargo de los registros oficiales públicos y los medios de información afines y vendidos a la agenda globalista solo muestran que 27 hijos menores de edad han sido asesinados por sus padres, pero ocultan deliberadamente que 68 fueron asesinados por sus madres.

Para hacernos una idea más precisa de la enorme manipulación que supone este gran circo de la Ley de Violencia de Género y el agravio comparativo contra otras acuciantes realidades, deberíamos saber, es decir, las autoridades deberían levantar el secretismo sobre lo siguiente:

.- en 2018, 652 personas murieron en accidentes laborales, de las que 602 eran hombres y 50 eran mujeres.
.- hubo una media de 10 suicidios diarios en España. El 75% fueron hombres, y se estima que más del 80% de ese 75% de hombres que cometieron suicidio estaban inmersos en traumáticos procedimientos de divorcio con resultado de pérdida casi total de bienes y de custodia de hijos.
.- en ese año fueron asesinadas en España 661 personas, de las que 406 eran hombres y 254, mujeres.

Con lo que queda bien patente que hay una parte de la realidad, la que afecta a los hombres más que a las mujeres, que es deliberadamente solapada desde el poder con la connivencia de los medios de comunicación servidores de la agenda globalista, para potenciar aún más el efecto propagandístico de la violencia ejercida contra las mujeres.

Pero, en cifras, podríamos exponer otro agravio comparativo más de los muchos que existen. Por ejemplo; en España, en 2018:

.- 110.287 personas fallecieron por cáncer – el dinero invertido a investigación contra el cáncer fue 140 millones €.
.- 3.679 personas fallecieron por suicidio – el dinero invertido a la lucha y prevención contra el suicidio fue de 0 €.
.- 81 Asesinatos y homicidios cometidos por mujeres, de los que 27 fueron mujeres y 52, hombres – el dinero dedicado a la lucha contra la violencia de Género fue 220 millones €.

Que la Ley de Violencia de Genero es un instrumento de agresión y segregación contra la figura masculina no puede negarlo nadie ante la aplastante realidad de los datos oficiales, aunque sean éstos datos ocultados deliberadamente por los estamentos públicos y la práctica totalidad de los medios de comunicación.

Que el feminismo radical  -acertadamente calificado como “feminazismo”-  impulsado en España con la llegada del nefasto Rodríguez Zapatero, quien incluso se dedicó a nombrar ministras que en sus carreras laborales no habían demostrado otra cosa que ser completas inútiles pero dedicadas sectarias del socialismo, es un movimiento que no defiende tanto a las mujeres como se dedica a atacar a diario a los hombres, y casi exclusivamente si son españoles y blancos, es algo que no se le escapa a nadie, y menos habiendo reconocido ciertas feministas que no les interesa criticar y atacar a maltratadores y agresores que no sean españoles.

Que la Ley de Violencia de Género es un ariete que el poder político regaló al feminazismo para quebrantar la convivencia en la sociedad española, es un hecho innegable que jamás podrá contradecir nadie que disponga de criterio propio y no contaminado por ideologías y clientelismos, y que analice los hechos que a diario suceden en España.

Y que dicha Ley de Violencia de Género, impulsada desde la izquierda pero aceptada con verdadera sumisión por la derecha, con la honrosa excepción del partido Vox, supone una burla al Estado de Derecho y una afrenta a una Constitución española que todos los partidos que votaron en su día esa aciaga Ley de Violencia de Género se apresuran a homenajear, es un vergonzoso hecho que no se puede ocultar hoy ni se podrá omitir completamente de la historia de una España demasiado acostumbrada al clientelismo político, a la corrupción de los poderosos y a la indiferencia de un pueblo falto de valor para enfrentarse en conjunto a la podredumbre de un sistema social que condena al hombre por ser hombre, y que victimiza y apoya a la mujer por ser mujer incluso desde el mismo momento en que una denuncia por agresión es cursada, sin esperar a que al presunto agresor se le tome declaración. Después, los estamentos oficiales relacionados con la Justicia y las televisiones, radios y diarios pondrán todo cuidado en ocultar a la ciudadanía el 99% de los casos de mujeres condenadas por denuncias falsas.

Así es el sistema y así es como se mantiene la gran farsa de la Ley de Violencia de Género: expoliando el dinero de los contribuyentes y arruinando las vidas de no pocos inocentes, mientras se negocia con la tragedia de las mujeres que sí han sido agredidas y asesinadas por desalmados que no merecerían otra cosa que el mismo destino que han provocado a sus víctimas. Y como está sucediendo con otras líneas de imposición que la agenda globalista utiliza, ya hay quien plantea que el simple hecho de negar la violencia de género, tal y como está legislada, pueda tipificarse como delito de odio. Así lo propone Susana Gispert, fiscal valenciana; y no tardaremos en presenciar cómo no pocos se sumarán, desde la misma judicatura, los partidos políticos y ciertos medios de desinformación que solo pisan por donde les ordena Soros. De modo que, a no tardar, es muy posible que tengamos que soportar en España otra ley mordaza más.


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