El transporte desacelera


Solbes tiene razón, oigan ustedes. No es crisis. Es desaceleración. Que se lo digan al colectivo de transportistas, que ha desacelerado de golpe sus vehículos, acelerando un poco más el calentamiento global español.

Situaciones como esta no debería tomarnos por sorpresa, en cualquier caso. Hasta un conocido mío que lee este modesto blog casi con lupa para poder acusarme cada día de reaccionario mussoliniano está de acuerdo conmigo en que los diferentes (en realidad, iguales) gobiernos socialistas han tenido la tasa más elevada de huelgas generales y sectoriales de la democracia. 

No solo del gasoil se duele el transportista autónomo. Algunos problemas de los que se hacen eco los huelguistas vienen de muy lejos. Normalmente, las condiciones de trabajo impuestas por las empresas contratantes dificultan aún más la jornada laboral del conductor. Muchas grandes superficies prescindieron hace años de la mayoría de los descargadores de mercancías, trabajo que caía sobre el conductor que llegaba a destino, quien, sin descansar, debía vaciar su camión antes del cierre de los almacenes. En otros casos, es el propio camionero quien debe encargarse del pesaje del vehículo en las básculas. En la mayoría de los transportes de paquetería, el conductor soporta el estrés añadido del tiempo máximo por trayecto…

Ante esta situación de crisis acelerada, o de desaceleración crítica, que de todo hay, es muy sencillo caer en el tópico de disculpar a este gobierno porque la crisis es mundial, pero tenemos ejemplos de otros gobiernos que sí han tomado medidas en su momento y sus indicadores económicos distan de ser tan preocupantes como los nuestros.

¿Qué soluciones propondrá el gobierno de Zapatero ante semejante problema? Una de las peticiones principales de los transportistas es la bajada de los precios de gasoil, cosa que no creo factible dados los planteamientos de política económica socialista. En contra de sus propuestas electorales, dichos gobiernos no se han distinguido precisamente por bajar impuestos de forma apreciable. Los planteamientos propios del liberalismo de mercado – que ofrecen soluciones efectivas a medio plazo – suelen chocar frontalmente con la subvención sistemática de colectivos “sensibles” a costa del contribuyente, modelo puesto en marcha por el felipismo y retomado por la doctrina ZP. Para quien se sienta tentado a acusarme de criticar a la izquierda por fijación, ofrezco un dato incuestionable; uno de muchos: El segundo país de la UE en el que más ha crecido la presión fiscal desde el año 2004 es España. Precisamente fue en 2004, poco más de un mes antes de las elecciones, Zapatero, inmerso en aquella fiebre de promesas electorales posteriormente incumplidas, aseguró que esto no sucedería bajo su mandato.

No sería un mal momento ahora para que el estado abandonara una de sus tradicionales prácticas, y dejara de tratarnos a los autónomos como potenciales delincuentes. Fomentar la creación de empleo y el consumo nunca ha dado malos resultados en ningún caso, y si el gobierno no quiere perder un solo céntimo de ese más de ochenta por ciento de impuestos que cobra por cada litro de carburante, una de las muchas medidas que sí podría facilitar una salida a esta situación sería el compromiso formal de revisar inmediatamente las condiciones que soportamos a la hora de contribuir a la hacienda pública.

¿Podemos albergar esperanzas de que esto suceda? No creo. Los gobiernos socialistas también han demostrado largamente, desde el 82 hasta hoy día, que no son capaces de gestionar un estado sin subir los impuestos perjudicando hasta el límite a la clase trabajadora. 

Esperemos pues a las medidas anunciadas por Zapatero.

3 comentarios:

Paco Rodríguez dijo...

Lo que va a pasar ya se sabe, seguramente se recortaran los tributos de los gasoleos, pero a su vez repercutirá esta merma económica del presupuesto del estado en otros recortes.

El problema seguirá pues no se ha actuado en la raiz del asunto, callaran algunas bocas, pero acuciaran otras de menos peso social, y ojalá me equivoque.

De todos modos yo me pocisiono a favor de los trabajadores, no se cual es la solución pues no soy economista. Pero lo que si se es que la gente se estan alarmando y los conejos siguen escondido en las madrigueras del congreso, sin dar soluciones.

Salud

Anónimo dijo...

De verdad pensais que esto valdra para algo.

YO no

Anónimo dijo...

Después de todo, no os quejéis, que papá Gobierno no miente. Sin ir más lejos, dijo que no era trasvase, y el tiempo le ha dado la razón: no es trasvase. Que el no trasvase nos haya costado unos milloncetes de euros es lo de menos, que nadie habló de dinero. No era trasvase, y ahí lo tenéis. Agua, pero de borrajas. De borrajas de oro...

Ahora dice que hay desaceleración, y en efecto, estamos todos más desacelerados que nunca. Aunque yo, cuando lo pienso, me acelere que no veas... pero yo no cuento. Ni yo, ni tú, ni el otro, ni el de más allá.

¿Qué determina la calidad de vida de un país? Pues que todos puedan casarse, que trabajen mitad hombres y mitad mujeres, que se repartan cuentas, como si dividendos fueran, a 400 euros por currante (¿alguien los ha visto?), que si sobraban, para qué los cobraron, digo yo... cositas de esas. Si sube la leche, que suba, para eso es la leche...

No me lo explico. Pero yo, no cuento.