
Puede hacerse oficial… y definitivo. Gaspar Llamazares no vive en este mundo. Algo, quizás su ideología, le mantiene apartado de la realidad, anclado en el pasado, viviendo en su particular trinchera soviética, Quizás sea esta una de las razones de su mérito en hacer desaparecer Izquierda Unida, desde que Julio Anguita se retiró, hace ya casi una década.
Esto viene a cuento de una declaración impagable – otra más – de Llamazares, que oí esta mañana en un informativo. Justo es decir que, al contrario que el resto de la izquierda española de Levi’s 501, Gaspar no se mostraba entregado y deslumbrado ni por Obama ni por el pueblo norteamericano, lo que podría significar que aún le queda algún ocasional atisbo de lucidez y apreciación de la realidad.
En su monótono tono habitual, estilo Santiago Carrillo con unos ligeros toques de Leonard Cohen, Llamazares ha compartido con la audiencia su análisis final sobre el resultado de las elecciones presidenciales USA:
“Ha finalizado la era del imperialismo de horca y cuchillo”
Y ya está. Dicho por la voz de Llamazares, más parece un epitafio que una opinión.
Seguramente su gozo por ver desaparecer a Bush es mayor que su objetividad. En realidad, cualquier cosa parece ser mayor que su objetividad. Existiendo regímenes en el mundo como China, Corea del Norte, los narcoterroristas de las FARC, Cuba, Venezuela, ETA y unos cuantos más que él ignora o de los que habla favorablemente, me pregunto qué es lo que él entiende por horca y cuchillo.
La incógnita sobre la propia Izquierda Unida es ahora saber si quien vaya a sustituir a Gaspar Llamazares será otro comunista continuador de la misma línea retrógrada y proterrorista que el partido ha mantenido estos últimos ocho años o si, por el contrario, llegará a la dirección algún militante que viva en el presente y se preocupe por las necesidades reales de los ciudadanos, tal y como proclama su ideario.
Afortunadamente para todos, pronto pasará la resaca del efecto Obama. Paradójicamente, dicha resaca parece ser más profunda entre líderes, militantes y simpatizantes crédulos del Partido Socialista que en cualquier otro. He visto en la red mensajes de pésame de estos últimos a los “peperos” de ultra derecha, como si allá en Norteamérica hubiera ganado realmente alguien parecido a Zapatero, de quien sus enamorados pretenden sacar similitudes con el presidente electo de los Estados Unidos a toda costa.
Me parece lamentable. Patético. No acabo de entender aún como tanta gente se ha dejado llevar por ese entusiasmo promovido por Pepe Blanco y algunos más, para dirigir nuevamente la atención de los sin criterio hacia cualquier sitio que les distraiga de los problemas graves y acuciantes que tenemos en nuestra propia casa.
Es como si todos ellos estuvieran viviendo el guión de Los Otros. Ven una realidad diferente a lo que tienen ante sus narices. Prefieren tapar las ventanas para que no entre la luz, hasta que se den cuenta de que ellos son ciudadanos sin más, que deben enfrentarse al paro, la hipoteca y el incremento de los precios, exactamente igual que antes.
No, Señores, no. Zapatero no ha ganado las elecciones norteamericanas. Zapatero no se parece a Obama. Estados Unidos no necesita un país aliado y amigo fiel gobernado por un grupo de ineptos que cambian de criterio como de coche oficial.
Ahora que, para guión de Los Otros, lo de Llamazares. El día que le retiren las cortinas de las ventanas y vea que ya no existe el telón de acero, tendrá que reconocer que su partido tiene más de momia de Lenin, que de defensa de la clase obrera.
Esto viene a cuento de una declaración impagable – otra más – de Llamazares, que oí esta mañana en un informativo. Justo es decir que, al contrario que el resto de la izquierda española de Levi’s 501, Gaspar no se mostraba entregado y deslumbrado ni por Obama ni por el pueblo norteamericano, lo que podría significar que aún le queda algún ocasional atisbo de lucidez y apreciación de la realidad.
En su monótono tono habitual, estilo Santiago Carrillo con unos ligeros toques de Leonard Cohen, Llamazares ha compartido con la audiencia su análisis final sobre el resultado de las elecciones presidenciales USA:
“Ha finalizado la era del imperialismo de horca y cuchillo”
Y ya está. Dicho por la voz de Llamazares, más parece un epitafio que una opinión.
Seguramente su gozo por ver desaparecer a Bush es mayor que su objetividad. En realidad, cualquier cosa parece ser mayor que su objetividad. Existiendo regímenes en el mundo como China, Corea del Norte, los narcoterroristas de las FARC, Cuba, Venezuela, ETA y unos cuantos más que él ignora o de los que habla favorablemente, me pregunto qué es lo que él entiende por horca y cuchillo.
La incógnita sobre la propia Izquierda Unida es ahora saber si quien vaya a sustituir a Gaspar Llamazares será otro comunista continuador de la misma línea retrógrada y proterrorista que el partido ha mantenido estos últimos ocho años o si, por el contrario, llegará a la dirección algún militante que viva en el presente y se preocupe por las necesidades reales de los ciudadanos, tal y como proclama su ideario.
Afortunadamente para todos, pronto pasará la resaca del efecto Obama. Paradójicamente, dicha resaca parece ser más profunda entre líderes, militantes y simpatizantes crédulos del Partido Socialista que en cualquier otro. He visto en la red mensajes de pésame de estos últimos a los “peperos” de ultra derecha, como si allá en Norteamérica hubiera ganado realmente alguien parecido a Zapatero, de quien sus enamorados pretenden sacar similitudes con el presidente electo de los Estados Unidos a toda costa.
Me parece lamentable. Patético. No acabo de entender aún como tanta gente se ha dejado llevar por ese entusiasmo promovido por Pepe Blanco y algunos más, para dirigir nuevamente la atención de los sin criterio hacia cualquier sitio que les distraiga de los problemas graves y acuciantes que tenemos en nuestra propia casa.
Es como si todos ellos estuvieran viviendo el guión de Los Otros. Ven una realidad diferente a lo que tienen ante sus narices. Prefieren tapar las ventanas para que no entre la luz, hasta que se den cuenta de que ellos son ciudadanos sin más, que deben enfrentarse al paro, la hipoteca y el incremento de los precios, exactamente igual que antes.
No, Señores, no. Zapatero no ha ganado las elecciones norteamericanas. Zapatero no se parece a Obama. Estados Unidos no necesita un país aliado y amigo fiel gobernado por un grupo de ineptos que cambian de criterio como de coche oficial.
Ahora que, para guión de Los Otros, lo de Llamazares. El día que le retiren las cortinas de las ventanas y vea que ya no existe el telón de acero, tendrá que reconocer que su partido tiene más de momia de Lenin, que de defensa de la clase obrera.