PEPE BLANCO CREE QUE HAY INTERESES QUE PRETENDEN DEMONIZAR A ZAPATERO.


Hay un episodio de los Simpsons – ignoro si ha sido televisado en España – que ilustra muy bien lo que quiero transmitir hoy. Los agentes Mulder y Scully se presentan en Springfiel para investigar un supuesto suceso paranormal en el que está involucrado Homer. La escena en cuestión se desarrolla en un despacho. Scully está sentada a un lado de una mesa en la que hay un pequeño polígrafo. Al otro lado se encuentra Homer, con varios cables que salen de la máquina y se conectan a su cuerpo. Mulder se halla al fondo de la habitación, apoyado en la pared. Scully comenta a Homer:

“Este es un sencillo detector de mentiras. Yo le haré a usted unas preguntas y usted debe contestar sinceramente. ¿Me comprende?”

Homer, con firmeza, contesta “Sí”. El detector estalla en llamas, ante la atónita mirada de Scully y Mulder.

Bien. En este caso, Homer no entiende nada del comentario de la agente y, además miente. No he podido evitar relacionar este episodio con las recientes declaraciones de Pepe Blanco, ministro de Fomento, en las que culpa a la oposición y a otros intereses ocultos de procurar demonizar y destruir al presidente Zapatero, y de extender el pánico y la desconfianza en la economía española. Pepe Blanco miente. Y manipula. Y se duele públicamente de que otros quieran hacer lo mismo que él, y su partido, hicieron en la oposición contra el entonces Presidente Aznar y su gobierno.

Hace mucho tiempo que tengo al Sr. Blanco por un completo mentiroso y hábil manipulador. No hay más que seguir su trayectoria de los últimos años, y sus declaraciones, para comprender cuál es la altura moral y ética del personaje y su papel dentro del Partido Socialista. Así como Homer es un personaje estúpido, que en esa ocasión cuenta una mentira capaz de estallar un detector, Blanco es, en mi opinión, un malvado elemento de la política que no ha dudado en muchas ocasiones en mentir abiertamente y sin ningún rubor, sirviéndose para ellos de tácticas tan elementales como la propaganda y la desestabilización.

En lo que hoy me ocupa, es obvio incluso para alguna gente de izquierdas que conozco, Zapatero no necesita en absoluto que nadie le demonice. Sus propias palabras, sus intenciones, sus hechos y sus resultados son los que le han hecho ganar a pulso esa aureola de iluminado de escaso recorrido, embustero y embaucador con la que la historia, a poco que sea escrita por alguien con criterio independiente, le clasificará en el futuro. Pepe Blanco, con su modo habitual de echar balones fuera, del mismo modo que antes fuera uno de los que más beligerantemente negaba una crisis económica que ya estaba enviando al desempleo a cientos de miles de trabajadores, pretende hoy que nadie critique a Zapatero y sus decisiones.

Pero no nos engañemos. Blanco sabe perfectamente que el electorado español tiene memoria de pez. Memoria corta en el tiempo. Esto se viene demostrando desde principios de los 80s. El pueblo español se las pinta solo para olvidar que un candidato a presidente hizo campaña sirviéndose del antiamericanismo y el odio a la NATO y prometiendo 800.000 puestos de trabajo, e incumplió esas promesas y las posteriores, logrando permanecer 3 legislaturas seguidas en el poder.

Lo que más me llama la atención de las palabras de Pepe Blanco es, precisamente, que las diga con tal convencimiento. Más parece un hombre con problemas de percepción de la realidad. Un caso típico de mentiroso que cree sus mentiras. No puede ser de otro modo. No puede ser que Blanco hable de campañas orquestadas contra Zapatero y su gobierno, cuando aún están recientes en la memoria de muchos las campañas (éstas sí que fueron verdaderas y muy organizadas campañas) de acoso y derribo contra un gobierno que se mantenía favorito en las encuestas, como fueron los casos del Prestige o los atentados del 11-M y todo el entramado mediático con Iñaki Gabilondo y otros infames comunicadores a la cabeza.

Acusa Blanco a la oposición de querer destruir la imagen de Zapatero como único medio para llegar a La Moncloa. Desgraciadamente, es muy posible que no le falte razón, porque jamás un gobierno se lo puso tan fácil, durante tanto tiempo, a la oposición, y ésta sigue perdonando la vida, con su cobardía y renuncia a ciertos principios, a un ejecutivo carente de la más mínima capacidad para enfrentarse a los problemas. Tendrá razón Pepe Blanco. Pero no deja de ser paradójico que un ministro militante y dirigente del Partido Socialista se queje de algo que sus medios afines llevan años haciendo, casi a diario, contra José María Aznar, desde sus diarios digitales y de papel, sus canales de televisión y sus programas de radio.

Pepe Blanco es un ejemplo perfecto de lo que nos gobierna. Cinismo, mentira, manipulación, e incapacidad. Y, para mí, no es consuelo que once millones le votaran y tengan lo que merecen, porque somos todos lo que tenemos que sufrirle y, además, pagarle.


5 comentarios:

julio dijo...

Estos ven a los enemigos donde no los hay, el problema es que les estan diciendo la verdad y los ZP y sus lacayos no entienden eso.Tambien decian que estaban contra ellos, cuando se hablaba de los GAl, Filesa, el robo de PSV en los pisos, claro ya nadie se acuerda, pues algunos si nos acordamos.

Eduardo de la Fuente dijo...

Pues en su casa no son los más apropiados para hablar de campañas de acoso y derribo... Prestige, Yak 42, Guerra de Irak, los de la Zeja con su peliculilla "Hay motivo"... Menudo historial tiene el PSOE a sus espaldas.

Con el Financial Times han topado.

Un saludo

El Marqués del Villar dijo...

Volvemos a los tiempos (que creíamos superados) de la "conspiración judeo-masónica" y del "contubernio de Munich".

¿Os acordáis cuando el Gran Timonel le echó la culpa de la Crisis al Cambio Climático?

Eduardo de la Fuente dijo...

Mike, te enlazo el post.

Un saludo

David Gerbolés Pérez dijo...

No hay día que pase en que este Gobierno no nos avergüenze con sus actitudes, por un lado Elena Salgado y Campa van intentando de vender nuestro país y por otro lado Pepiño Blanco carga contra los posibles compradores, de vergüenza.

Saludos.