Al inicio de este artículo quiero
dejar bien claras dos aspectos de mi opinión.
Primero; no creo que haya un solo político infalible en
sus opiniones e iniciativas. Todos ellos son susceptibles de cometer errores,
dejando al margen sus posibles malas o partidistas intenciones. Segundo; del
mismo modo, considero que Mayor Oreja fue un gran ministro de Interior,
responsable en buena parte del casi estrangulamiento definitivo de ETA antes de
que Rodríguez Zapatero llegara a la presidencia de la nación y deshiciera todo
lo anteriormente conseguido.
Sentadas ambas bases de mi
opinión al respecto, quiero mostrar mi apoyo sin reservas a la opinión actual
de Mayor Oreja, que nuevamente ha alzado la polémica sobre una posible
negociación entre ETA y el Gobierno Socialista. De hecho, ante dichas
declaraciones de ayer, Mayor se ha ratificado hoy en directo, siendo
entrevistado por Carlos Herrera en Onda Cero.
Quienes censuran estas
declaraciones muestran, como mayor argumento de peso, que muchos terrositas de
ETA han sido detenidos en los últimos meses, cosa que es cierta. Pero esto no
tiene porque ser un contrasentido. En otras ocasiones estas negociaciones han
existido mientras los cuerpos de seguridad del Estado han seguido luchando
contra los terroristas y desmantelando comandos.
Las sospechas de que tal dialogo
entre Gobierno y terroristas exista son razonables. Por ejemplo: A pesar de la
supuesta nueva actitud beligerante del ejecutivo socialista contra ETA, la
proetarra ANV sigue teniendo concejales en municipios de las Vascongadas, sin
que juez alguno haya iniciado procedimientos que sí tendrían base legal para
inhabilitar de sus cargos a estos amigos del terror. Basándose en esto, Mayor
sostiene que las elecciones municipales y generales serán dos momentos clave
para este supuesto dialogo, en los que saldrían beneficiados ambos lados. ETA,
en las municipales, porque podría presentar listas de concejales bajo
cualquiera de sus formaciones afines, y el Partido Socialista en las generales,
porque contaría con el silencio de ETA, que no alteraría con sus asesinatos un
programa electoral que podría presumir de haber traído la “paz” a una sociedad
harta de atentados.
La reacción del PSOE y su
gobierno no se ha hecho esperar. Pepe
Blanco, premiado con un ministerio por sus impagables servicios a la causa
de Zapatero, ha calificado el comportamiento de Mayor Oreja de “miserable”.
Dice un refrán español; “cree el ladrón que todos son de su condición”. Pero lo
más chocante es la actitud del ablandado y domesticado Partido Popular, que por
boca de su portavoz Soraya Sáez de Santamaría, que la dirección nacional de su
partido no asume ni una coma de las declaraciones de Mayor Oreja; Y maría
Dolores de Cospedal pone el broche a este mirar para otro lado asegurando que
la directiva del partido no tiene constancia de que existan pruebas fehacientes
de tales negociaciones. Por descontado, Mariano Rajoy ni está ni se le espera,
en este asunto.
Las acusaciones de Mayor Oreja pueden ser defendidas o criticadas
desde la opinión o el partidismo. En mi caso, desde la primera. Si Mayor Oreja
se equivoca, yo reconoceré mi error. Pero no olvido que Zapatero fue quien
traicionó el pacto antiterrorista. Fue quien abrió las puertas y las ventanas
para que ETA volviera a tomar aire fresco. Fue quien negó las negociaciones
anteriores con ETA y fomento la consigna de llamar rencorosos y antiespañoles a
quienes creíamos que tales negociaciones existían. Fue incapaz de llamar
“atentado”, y calificó como “accidente” a los muertos y destrozos resultantes
del atentado de la T4 en el Aeropuerto de Madrid Barajas. Fue promotor de la
política de encubrimiento al trato de favor a etarras como De
Juana.
¿Cómo no voy a estar del lado de
Mayor Oreja?
Actualizado:
Rajoy frena el linchamiento a Mayor Oreja desautorizando a Cospedal.
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Rajoy frena el linchamiento a Mayor Oreja desautorizando a Cospedal.